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JOHJ.

"Sabotaje a Rahab" [Yun, Anastasia, Nisshoku, Krešimir y Alice] {Misión}

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"Sabotaje a Rahab" [Yun, Anastasia, Nisshoku, Krešimir y Alice] {Misión}

Mensaje por Rahab el Sáb Mayo 09, 2015 4:43 pm


Sabotaje a Rahab
"Unión Internacional".

Zona: Pirámides
Clima: Cielo nublado. Lluvias débiles e intermitentes.

Daba miedo cómo Marte empezaba a parecerse tanto al planeta Tierra en cuanto a sus condiciones atmosféricas, tanto que era sorprendente ver cómo actuaba la bóveda celeste marciana en son a la aleatoriedad coloreando la faz de la tierra carmesí de tonalidades grisáceas y tristes, acompañadas de lágrimas del mismísimo Rahab caer incapaces de ser progresivas en aquel terreno tan abrupto.

La primera subdivisión del escuadrón ruso-escandinavo descubrió gran parte de los elementos de vital importancia que se hallaban en el interior de lo que se pretendía ser un culto al Dios marciano, las pirámides, sin embargo, lejos de ser alguna especie de santuario para cucarachas, este enigmático lugar actuaba como reserva y almacén de sorpresas para los humanos...
-Aquí Sylvester Asimov... Ruego a los escuadrones que se encuentren en las cercanías que abran sus líneas de comunicaciones para establecer una operación conjunta entre determinados miembros de las unidades internacionales. Hemos encontrado una serie de cosas que deben residir en la conciencia no de un país, sino del mundo entero. -contactó el capitán de la Unidad Rusa-Escandinava que a su vez lideraba la primera subdivisión de la misma esperando una respuesta por parte de los demás capitanes de las respectivas tropas que despegaron rumbo a Marte-

-Aquí Michelle K. Davis, capitana de la Unidad Niponamericana #2 y Subcomandante de la operación del Annex I. Enviaremos uno de nuestros agentes siguiendo las instrucciones recibidas en el archivo de transmisión. Cambio y corto. -dijo escuetamente la americana analizando con cierta velocidad el archivo enviado-

Huuy! Fiuu... e-esa estaba cerc- ¡DIOS!... Va, va... retroceded un poco, vamos a ver como les desviamos el trayec-... Ah sí... -se escuchaba a la lejanía un ambiente belicoso- ...¡Creo que no podré enviar a ninguno de los míos! ¡Primero intentaré preservarlos! -exclamó Joseph Gustav Newton, el capitán de la Unidad Euroafricana-

-Liu Yiwu al habla. Capitán de la Unidad Chino-asiática. Y no tenemos problemas en enviar a uno de los nuestros con el fin de lograr un objetivo mejor. -habló el capitán Chino sin dar mucho detalle-

-Aquí Shokichi Komachi... -tardó unos segundos más de lo normal en seguir hablando- Estamos en pleno combate contra una horda... tsk... hablaremos más tarde. -replicó con cierta seriedad antes de cerrar la transmisión-

-Recibido. Enviando a uno de nuestros agentes. Ha hablado Adolf Reinhardt de la división Germano-sudamericana... cambio y corto. -detalló aún menos el capitán de la quinta unidad-

-Perfecto, dos de nuestra unidad os recibirán en las proximidades de las coordenadas enviadas. Nuestra unidad, lamentablemente, no podrá estar completamente disponible, pero confiemos en aquella alianza de estos miembros. Cambio y corto.

¿El destino? Las pirámides. Generalmente todos os halláis a un lugar próximo del punto de destino, por eso se os ha escogido precisamente a vosotros, por pertenecer a la Subdivisión de cada Unidad cuya proximidad sea más notoria que la del resto, por lo que no hará falta ni un vehículo para llegar al lugar determinado, solo el brazalete tecnológico que cargáis en las muñecas para ser conscientes de los lugares por donde os movéis y el hecho de usar a la pirámide como punto de referencia respecto a vuestro objetivo.

Nisshoku Yurei, la capitana de tu unidad te escoge para dirigirte rumbo a la Egipto marciana. Pese a que, de entre todos los que van, eres quien más lejos está con diferencia, te encuentras en lugar rodeado de grandes y altas rocas por tu camino. La hija del antiguo comandante del BUGSII te ha seleccionado precisamente por tu organismo mosaico, apto para poder utilizar esas singularidades del terreno a tu favor. Cómo y de qué forma las utilices, depende de ti.
Actualmente os encontráis finalizando una batalla la cual Akari y Michelle han finiquitado al 90% mientras que el resto, os habéis encargado de la cantidad porcentual restante por lo que a diferencia de otros, tu organismo mosaico ya estaba activado, pero ya había pasado más de la mitad del tiempo de duración, por lo que no sería de extrañar, que de un momento para otro, el efecto cesase volviendo a tu estado original.
(La duración del fármaco en dicho momento es solo de un post -el primero que hagas- tras eso se agotará dicho efecto)

Anastasia A. Weishaupt, vuestro escuadrón ha estado investigando el terreno por un largo tiempo sin encontrar numerosas muestras esenciales para incrementar el contador del objetivo de la operación del Annex I, sin embargo, la llamada que tu capitán ha recibido, será la que te obligará a retirarte momentáneamente del grupo en dirección de las pirámides, un lugar que a simple vista puede ser observado desde tu localización.
-Anastasia... Dirígete a las pirámides, ahí te encontrarás con otros miembros del mismo escuadrón que imagino que os explicarán aquello que deberéis realizar. Sé que es precipitado, pero estamos entrenados para este tipo de cambio de planes. Confío en ti y en tus habilidades... estoy seguro de que he hecho bien en escogerte. -decía con una voz fría pero con un sentimiento cálido Adolf Reinhardt mientras que retomaba su rumbo junto a tu escuadrón con cierta rapidez-

Yun Zhao, nada más cerrar la transmisión tu capitán y asegurarse de estar en conexión local, soltó una breve carcajada y con suma parsimonia, bajó de la nave Delta en la que se encontraba y colocó la mano en tu hombro mientras observaba al resto de los de tu escuadrón:
-Por el bien del planeta Tierra eh... -tras aquella aclaración soltó otra pequeña carcajada hasta estabilizar su estado anímico- ...Encárgate de dirigirte y ver qué encuentras por allí. No reveles nuestra "condición" bajo ningún concepto hasta que se reciba el aviso por parte del Zhengfu -se refería al gobierno chino que les otorgaba los objetivos adicionales al margen de los acordados en la U-NASA-
El capitán del escuadrón chinoasiático aprovechó tu despedida justificando la razón del por qué escogerte mediante un escueto "Creo que nos conviene que el hermano pequeño de Zhao no esté en los "preparativos iniciales"... solo corazonadas"
(Dispones de un fármaco urgente en caso de agotamiento de los tres reglamentarios)

Alice Crowley, perteneces a una de las subdivisiones temporales que ha estado protegiendo la pirámide desde la parte trasera, mas una vez que vuestro capitán ha notificado la salida de la pirámide, tu objetivo ha sido actualizado mandándote a integrarte con un miembro de la división que protegía la pirámide en su vertiente frontal, Krešimir Dubravko, escogidos para la operación de destrucción de elementos del interior de las pirámides. A la hora de proteger la pirámide desde vuestro enfoque, no habéis luchado en demasía pues eran pocos los Terraformars que os amenazaron, así que el pronóstico de una posible batalla campal mientras que el capitán ruso salía acabó siendo erróneo.
-Aquí Asimov, hemos avistado a la lejanía una amenaza que si no se erradica ahora mismo, podría suponernos un problema por lo que la primera subdivisión estará ausente por ahora. Tú serás una de las que se queden aquí para recibir a los "invitados" de los otros países, demuéstrales que Rusia también tiene una de las agentes más veloces... confío en ti, hija... serás capaz de controlar la situación.
Tu objetivo será conocer al compañero que se encuentra actualmente en la otra parte del telón de acero marciano y esperar al resto de los miembros del equipo provisional.

Krešimir Dubravko, al igual que tu compañera Crowley, se te ha ordenado permanecer al lado de la entrada que protegías hasta hace poco para entrar junto al resto de los compañeros internacionales y acatar las órdenes de vuestro capitán. A diferencia de la parte trasera de la pirámide, vosotros habéis tenido alguna que otra lucha contra Terraformars normales los cuales, en mayor medida, vuestros superiores de las subdivisiones tomaron las riendas y exterminaron gran parte de ellas cazando tú alguna que otra de vez en cuando.
Mientras descansabais, oís el radiotransmisor integrado en vuestras muñecas por parte de el capitán Asimov que decía lo siguiente:
-Aquí Asimov, hemos avistado a la lejanía una amenaza que si no se erradica ahora mismo, podría suponernos un problema por lo que la primera subdivisión estará ausente por ahora. -decía con cierta voz que demostraba ser víctima de lo cansino- Junto a una compañera tuya de la otra subdivisión, Dubravko te encargarás de recibir a los "invitados" internacionales y actuar como soporte ofreciéndoles las herramientas necesarias para la investigación dentro de las pirámides. ¡Demuéstrale a los otros que los Rusos también tenemos a avispones incluso más peligrosos!
Tu objetivo será, al igual que Crowley, conoceros mutuamente, recibir a los que llegan y ofrecerles las herramientas principales para investigar el interior de las pirámides (Mechero, linterna o barra fluorescente verde fosforescente... cada uno tiene una utilidad)


Como consejo, por nada del mundo se aconseja una separación para una búsqueda eficaz pues puede tener el efecto contrario. Si os llegáis a dividir, vuestra principal prioridad sería el reunirse nuevamente.

Directiva: Dar con los elementos que menciona el capitán ruso y destruirlos.
Objetivo actual: Llegar a la entrada de la pirámide y escoger cada uno, uno de los objetos de exploración obligatoriamente.
Inventario: 3 fármacos cada uno (+1 Yun Zhao) y el objeto adicional




¡Buena suerte!



Rahab

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Re: "Sabotaje a Rahab" [Yun, Anastasia, Nisshoku, Krešimir y Alice] {Misión}

Mensaje por Yun Zhao el Sáb Mayo 09, 2015 10:40 pm



OST:

El día se cerraba con una contingencia de nubes, oscureciendo parcialmente la superfície marciana, mas se podía divisar una cortina de ligera llovizna en un horizonte no muy lejano. El escuadrón Chino-Asiático, se encontraba reposando tras acabar con una horda de terraformers, no muy reducida que digamos, que trataron de emboscar al cuarto escuadrón, habiéndose encomendado el  encargo de encontrar una cura al Virus A.E. junto a otros países... un momento... ¿Ese era el verdadera motivo de la presencia China en Marte? Bueno, ese tema no nos cierne ahora... Tras acabar con la partida de cucarachas que amenazó al Escuadrón de Liu Yiwu, éstos recibieron una transmisión procedente del tercer escuadrón Ruso-Escandinavo:

-Aquí Sylvester Asimov... Ruego a los escuadrones que se encuentren en las cercanías que abran sus líneas de comunicaciones para establecer una operación conjunta entre determinados miembros de las unidades internacionales. Hemos encontrado una serie de cosas que deben residir en la conciencia no de un país, sino del mundo entero.-comunicó el viejo ruso al resto de escuadrones, hecho que despertó la curiosidad del pelinegro.

Ante dicha notificación, el capitán de 210 cm, titubeó durante unos segundos en los que dejó la mano suspendida cerca del transmisor. Aparentemente, Zhao diría que parecía que no tenía muy seguro si contestar a la propuesta del capitán pelirrojo, mas al final, a pesar de tardar no mas de 10 segundos, optó por comunicarse con él:

-Liu Yiwu al habla. Capitán de la Unidad Chino-asiática. Y no tenemos problemas en enviar a uno de los nuestros con el fin de lograr un objetivo mejor. -musitó Liu Yiwu para corroborar su contribución en la próxima misión que se avecinaba. Al cortar la transmisión, asegurándose de encontrarse en una red de comunicación local para la propia unidad de evacuación de alta velocidad en la que se encontraban debido al uso del plan Delta de manera forzosa, se dirigió al propio escuadrón chino bajando de la nave, y colocando la mano sobre el hombre de Yun mientras alzaba la vista al resto de Asiáticos:

-Por el bien del planeta Tierra eh... -tras aquella aclaración soltó otra pequeña carcajada hasta estabilizar su estado anímico- ...Encárgate de dirigirte y ver qué encuentras por allí. No reveles nuestra "condición" bajo ningún concepto hasta que se reciba el aviso por parte del Zhengfu -se refería al gobierno chino que les otorgaba los objetivos adicionales al margen de los acordados en la U-NASA.
El capitán del escuadrón chinoasiático aprovechó la despedida del pelinegro justificando la causa de escoger a Yun para dicha misión "encubierta" mediante un escueto "Creo que nos conviene que el hermano pequeño de Zhao no esté en los "preparativos iniciales"... solo corazonadas"

El joven de pálida tez tan solo asintió a la mirada de su capitán, este debía de devolverle con creces la confianza que depositó en él. El pelinegro, tan solo alzó la mirada hacia el colofón de su perspectiva, divisando lo que parecía ser la arista superior de una de las pirámides hacia la cual debía partir, Rahab sabrá el misterio de estas construcciones, cuál será su origen y lo más intrigante... ¿qué misterios encontraran los elegidos para dicha expedición dentro de la ancestral edificación?

Repentinamente, la llovizna alcanzó la posición donde se encontraban los Orientales, provocando una despedida cuanto menos cliché ante los ojos de cualquier cineasta experimentado. Independientemente de la meteorología, el chino, sin modificar alguno de sus rasgos faciales, realizó un leve movimiento elevando el rostro, y devolviéndolo a su posición inicial sin lapso de tiempo, en señal de despedida, continuadamente, dando la espalda a sus compañeros.

Cuando ya se encontraba a mitad de camino de las no muy lejanas pirámides,a la vez que el frío viento, mezclado con el fino diluvio, chocaba en su rostro, éste se acordó del hecho de no haber devuelto a su capitán el fármaco que, en la anterior pelea, dejó a Zhao de repuesto ante cualquier posible contratiempo que a este le surgiera, por lo que sacó un coqueto y elegante portador de terciopelo con rasgos orientales para almacenar fármacos, y colocó el que obtuvo recientemente junto a otros tres que ya poseía de antemano, colocando dicho estuche de jeringuillas en un bolsillo del interior de su gabardina de tonalidad nívea.

Cuando el chino arribó a la zona de las pirámides, pudo ver al pie de la edificación, el contorno de dos personas, que a la lejanía parecían sombras que se disiparían nada más saliera el fulminante sol. Éste, se acercó a ambos, fijándose tanto en el cabello pelirrojo de una mujer de baja estatura, y en otro pelinegro, mas lo denotable de este era la posesión de un parche en su ojo derecho. Tras su fugaz análisis de ambos desconocidos, mas camaradas dentro de la expedición marciana, procedió a presentarse tanto a la recóndita mujer, como al anónimo hombre, los cuales Yun teorizó su nacionalidad como rusa.

-Buenas... mi nombre es Yun Zhao... y vengo en representación del cuarto escuadrón Chino-Asiático para colaborar en esta misión... -musitó sin variar en nada su rostro, con una voz que podría ser confundida casi con un susurro.- ¿Son ustedes los del tercer escuadrón que nos recibirían?


Yun Zhao

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Re: "Sabotaje a Rahab" [Yun, Anastasia, Nisshoku, Krešimir y Alice] {Misión}

Mensaje por Nisshoku Yurei el Miér Mayo 20, 2015 10:18 pm

Un inaudito odio proveniente de su efímera evolución, que se ocultaba tras aquellos rostros humanoides despediados e indeferentes, los hacia luchar por instinto a esos inadmisibles seres que debían de exterminar en el Planeta Carmesí. Desde hace siglos siempre había sido una lucha desproporcionada, un simple pisotón daba por terminada la contienda, pero ahora, todo ha dado un vuelco. Esa plaga ha cambiado los tornas y han usado el destino a su favor, si acaso han robado la información y tecnología correspondiente, alguien deberá de procurar guardar los secretos de la humanidad.


Agente seleccionado

Soundtrack:

Sus rodillas se flexionaban una y otra vez, continuamente, esperando el momento oportuno para desequilibrar a los Terraformers necesarios para así proceder con un ligero derribo y seguidamente, una vez que la cucaracha se encontrara con la batalla perdida, atravesar su debil pecho de un fortuito ataque con su ninjato. La disputa recientemente había comenzado pero, gracias a las logradas habilidades de los miembros más fuertes del equipo como Michelle o Akari, la balanza sonreía a favor de la Segunda División Nipónamericana, y así, sucesivamente, iba cayendo cucaracha tras cucaracha en aquel frío suelo del planeta Marte. Nisshoku Yurei, debido a su organismo mosaico obtenido tras la cirugía, también era apto para este tipo de batallas campales aprovechándose de su facilidad de salto, campo de visión mejorado y agilidad necesaria. En ese momento su atención se fijaba en un Terraformer que se estaba aproximando para ayudar a sus compatriotas marcianos mientras que con un lento andar iba atemorizando al resto a base de "Jouhs". Con su transformación activada y tras ver que la cucaracha iba a comenzar por su primera y potente zancada, dió un paso adelante y le siguió con un rápido salto. Yurei se colocó justo en frente de aquel insecto y por consecuente interrumpió su estampida, se ajustó la parte superior del cuello y simplemente, esperó el primer ataque de la cucaracha. Éste no se hizo esperar por lo que la lucha dió su pitido de salida protagonizado por aquel musculoso humanoide.

El derechazo que le intentó propinar llegó bastante ajustado al rostro de Sho, pero con algo de dificultad esquivó el puñetazo deslizándose a la izquierda quedando libre de algún daño. -He ganad- iba a declar victoria el pelirrojo, pero en ese momento una patada impactó en su costado impidiéndole terminar la frase. Ese ataque fue a la desesperada por lo que el porcentaje de peligro era realmente bajo, aún así había conseguido desplazar un par de metros el cuerpo de Yurei que ahora se encontraba cara a cara y a poca distancia con el Terraformer. -... ganado- se limitó a continuar y dar por acabada su palabrería. Nuevamente Nisshoku volvió a esperar el ataque de su contrincante que de nuevo era un puñetazo dirigido a su cara. Se escuchó un crujido y seguidamente el brazo derecho de la cucaracha se desmembró de su correspondiente hombro. Nisshoku había hecho uso de sus notables reflejos en transformación, y tras desviar con una breve llave el puño del enemigo, desplegó su ninjato oculto, rasgó la chaqueta reglamentaria del traje a consecuencia y atravesó la oscura piel del brazo. Aquel ninjato estaba preparado para infectar al enemigo de la característica toxina de la Phyllobates y poco a poco el veneno se expandía por el resto del cuerpo, aunque, debido a que el ataque fue un corte y no se profundizó en la carne de la cucaracha, el efecto de éste se expandería algo más lento. Lamentablemente las cucarachas no eran conscientes del peligro ni de dolor por lo que la batalla aún continuaba y ésta intentaba impactar sucesivos golpes en el torso de Yurei. La mayoría fueron esquivados con éxito y se formó una círculo imaginario de esquive y golpeo protagonizado por aquellos dos combatientes. La batracotoxina empezaba a hacer mella en la cucaracha y los movimientos de ésta empezaban a hacerse cada vez más lentos. Un ultimo golpe estaba dirigido a las rodillas del joven agente del Annex pero todo había acabado allí. El ataque fue esquivado con frialdad y el terraformer había quedado paralizado y su cuerpo tambaleaba por los fallos cardiácos que acarreaban los síntomas del veneno. Yurei se aproximó con moderación al parado cuerpo de su enemigo. Una vez que se encontraban frente a frente la diferencia de altura era palpable, pero con suma sangre fría Sho hundió lentamente su ninjato infectado de toxinas en el pecho de la cucaracha, más concretamente en su ganglio central, por lo que al sacar la cuchilla del inerte cuerpo este cayó desplomado.

Para cuando se giró el resto de su equipo también habían acabado con aquellos que osaban contra su integridad. La carne enemiga yacía en el suelo declarando claros vencederos a los subordinados de la Vicecapitana Michelle K. Davis. De la nave delta emanó un fuerte pitido proveniente de la consola de mandos de la cual solo Michelle y aquellos más fuertes podían hacer uso. La llamada venía desde la División Rusa-escandinava, liderada por Sylvester Asimov. Éste mismo comandaba el aviso y notificaba a los demás líderes de que grandes hallazgos habían sido encontrados en el interior de las pirámides marcianas y estos deberían de ser destruidos para preservar el éxito de la misión. -Aquí Michelle K. Davis, capitana de la Unidad Niponamericana #2 y Subcomandante de la operación del Annex I. Enviaremos uno de nuestros agentes siguiendo las instrucciones recibidas en el archivo de transmisión. Cambio y corto- cerró el comunicador, al cual solo tenían acceso los miembros más fuertes del equipo, la capitana Michelle. Sin cambiar de temple o expresión, y aún en la misma dirección, se dirigió hacia la posición alejada de su subordinado Yurei. -Nisshoku... tú eres el más indicado, así que partirás hacia la posición de la División Rusa, céntrate en buscar las pirámides por ahora- dijo casi que a gritos la vicecapitana. Nisshoku, que se había alejado para combatir a aquel terraformer que ahora descansaba debajo suya, simplemente afirmó con la cabeza y sin remediar palabra alguna marchó rumbo al objetivo indicado.



Terreno favorable

Soundtrack:

Nisshoku, que mantenía su operación activada a diferencia del resto de su equipo, avanzaba rápidamente a su objetivo intentanto compaginar ágilmente sus piernas para que sus pequeños pero raudos saltos fueron lo más efectivos posibles. -Que alto... ¿no?- hablaba consigo mismo Sho, que se paró en seco delante de un escarpado y alto acantilado que se mostraba imponente ante la atenta mirada del pelirrojo. La susodicha imperfección del terreno demostraba el largo pasar de los años y las numerosas grietas y fisuras eran abundantes sobre las rocosas piedras. Una idea, que inmediantemente fue desechada, se le pasó por la cabeza a Yurei, consistía en llegar a la cima de la manera más rápida y de tan solo un potente salto, aunque las posibilidades de éxito debido a lo escarpado del terreno eran ínfimas. Tan solo un segundo despues, flexionó sus rodillas y ejerciendo presión sobre éstas para posteriormente dar un salto de poco más de siete metros y acabar así amarrado a uno de los resquicios de la superficie. Sin darle demasiada importancia a la repentina e intermitente lluvia que inhundaba la armonía del lugar, volvió a repetir la jugada anterior. Así sucesivamente hasta la última grieta, en la cual tuvo un bajón que le obligó a resbalarse justo en un momento crítico, afortunadamente su M.O era más que apta para esta clase de saltos y todo quedó en un descuido aislado. Nuevamente, y para mucho menos que su sorpresa, su cuerpo volvía a sentir aquel caracterísitco malestar, que por culpa de su precaria situación a la hora de su nacimiento, le había acompañado por toda su vida. Una vez que se apoyó en su muslo para contrarrestar el dolor de cabeza, alzó la mirada y encontró aquellas piramides, propia del Antiguo Egipto, alzarse destacable sobre todo el paraje marciano. Las pirámides no se encontraban a más de 400 metros e incluso podía divisar a algunos compañeros a la lejanía.

Tras comprabar el estado de sus restantes fármacos se puso de nuevo en marcha a su objetivo. Por suerte, el terreno presentaba pequeñas sublevaciones de tierra y se formaban ligeras colinas de las que Yurei podría aprovecharse. Planeó saltar de una a otra realizando pequeños saltos y así lo hizo poniendo en uso las habilidades de su aún activa cirugía mosáico. Una notable presencia se iba haciendo más evidente según se sucedían sus pasos acercándose cada vez más a las pirámides donde se encontraba la División Rusa-Escandinaba. -Kresimir- entabló palabra consigo mismo el pelirrojo. Conocía perfectamente a aquella solemne persona y en cierto modo fue quien destapó aquel bosquejo de trampas y mentiras en el que se había metido por simple interés, aún así no le guardaba rencor a esa figura y tal era así que inclusive le estaba agradecido por su hazaña, después de todo, aquel era el trabajo por él que, tras numerosos sucesos en su vida, Kresimir optó finalmente. Se posó con parsimonia delante de Dubravko pero a la vez también de otras dos personas, al parecer una era compañera de éste mismo perteneciente a la División Rusa, pelirroja como Yurei y de no muy alta estatura, y otro un chico de altura media y pelo negro más que sus ojos que simulaban el aura de un sereno hombre fantasma -Otra vez- saludó así a su compañero Ruso haciendo referencia a la anterior misión a la que tuvieron que hacer frente. Omitió por completo saludar a los otros que se encontraban en aquel lugar y que podía ver a simple vista para acercarse lentamente a la pirámides que hacían levantar la mirada a cualquiera en señal de asombro. Resultaba increíble como, una pieza de arte tan trabajada durante siglos por una de la civilaziones humanas antiguas y a la vez tan avanzadas, había sido copiada con tal elegancia y en tan solo poco tiempo. Quizás usaban estas estructuras triangulares de santuario para adorar a un ser superior el cual le dio todas las herramientas para ser propicio de tal evolución que habían sufrido estos negruzco seres y a los cuales estos agentes debían de hacerles frente, aunque eso era algo que estos debían de averiguar. Casi en la entrada se fijó en los objetos que se posaban junto a una de las piedras en forma de cubo, un mechero, una linterna y una barra fluorescente para ser más exacto.-Esto quema- dijo Sho mientras que analizaba con su mano izquierda el objeto y lentamente admiraba todos los ángulos de éste. Había supuesto que serían herramientas para explorar el interior de las pirámides y por ello seleccionó el mechero como objeto para arreglárselas a combatir a la oscuridad. En ese momento, su transformación iba dando a su fin...

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Re: "Sabotaje a Rahab" [Yun, Anastasia, Nisshoku, Krešimir y Alice] {Misión}

Mensaje por Anastasia A. Weishaupt el Lun Jul 27, 2015 12:25 am


Ya nadie recuerda...

Soundtrack:

Anastasia recordó aquellas dos canicas teñidas de cobalto, dos esferas de cristal azul, dos ojos color aguamarina carentes de vida alguna, incluso le dieron la impresión de que aquellos dos luceros apagados nunca habían albergado una vida, sueños, anhelos, sentimientos y quizá algún que otro ideal acertado. Estuvo tan estático e inmóvil, fue tan antinatural y familiar a la vez, así se sintió Ana cuando contempló el cadáver de uno de sus compañeros, caído en combate hacía semanas en uno de los escasos confrontamientos, que incluso ahora la alemana recordaba, habían protagonizado junto a los seres a los que les designaron exterminar, una directiva cuyo fin estaba siendo, por el momento, más bien lo contrario.

Rememoró también el momento en el que se agachó y posó delicadamente su mano sobre los ojos abiertos de su compañero, cuando los cerró suavemente usando la yema de los dedos, y notó que su cuerpo ya estaba frío y rígido a causa del tiempo transcurrido desde que su corazón dejó de bombear sangre por sus venas y arterias, las que en aquel entonces, a la altura del pecho, podían observarse a simple vista, al descubierto, destrozadas y rasgadas, junto a trozos y astillas de hueso clavadas en los desgarrados y despedazados músculos del pecho impregnados de un fuerte color carmesí que comenzó a oscurecerse y a resecarse en las zonas más exteriores de la monstruosa herida, o agujero, que tenía en el pecho, resultado nada más y nada menos que del puñetazo de un Terraformer. Ya nadie se acordaba de él. Nadie.

La alemana ni siquiera recordaba el nombre de su camarada, solo supo que era caucásico a juzgar por sus rasgos y pelo color oro... sintió pena por él... y por ella, realmente no supo por qué, le resultó enormemente desgarradora la idea de dejar aquel amasijo de huesos y carne destrozados a la intemperie, al capricho de los elementos y de lo que habitaba aquel infernal planeta…
No quiso… ¿pero que otra cosa pudo hacer?, ¿Podría haber pedido ayuda a otro compañero para cavar una tumba y enterrarlo? Un desperdicio de tiempo y esfuerzo, hasta ella lo comprendió.

Se levantó con aire decidido de la roca sobre la que había estado sentada toda la mañana recordando todo aquello, hacía semanas que el Escuadrón Germano-Sudamericano no encontraba signos de vida en aquel yermo valle, y eso no hacia más que agitar los humos de la tripulación puesto que “La calma viene antes de la tormenta” Aún así Ana tampoco pudo evitar evocar el sonido de su muerte, fue como un suspiro, un veloz y ligero aleteo, breve e indoloro, cuando soltó un último desgarrador grito empañado de dolor con un acusado acento borboteante como resultado de la sangre que comenzó a inundar sus maltrechos pulmones.

El aire estaba impregnado de olor a ozono, lo cual anunciaba que pronto llovería y que los pocos recuerdos que le quedaban de aquel incidente se evaporarían con el rocío matutino.
La pelirroja levantó la mirada y siguió caminando cada vez con un paso más inestable hasta desplomarse junto a la nave, apoyándose en la misma, y dejó que el frío metal refrigerase su agitada mente. Ella no quería estar allí, pero tampoco quería estar allá, y por un segundo envidió la posición de su compañero caucásico, que seguramente, estaba en algún lugar mejor que aquel… “NO… no, no, no… no puedo pensar eso, no DEBO, él no está aquí para impedírmelo, pero aún así no quiero defraudarle, no quiero decepcionarle… no quiero traicionarle” Agarró decididamente el corazón azul de cristal que colgaba de su cuello y se abrazó las piernas, haciendo las veces de un ovillo doliente y lastímero.


Petición aliada

Soundtrack:

Una voz ronca y gutural con cierto acento mecánico emanó del interior de la nave.
-Aquí Sylvester Asimov... Ruego a los escuadrones que se encuentren en las cercanías que abran sus líneas de comunicaciones para establecer una operación conjunta entre determinados miembros de las unidades internacionales. Hemos encontrado una serie de cosas que deben residir en la conciencia no de un país, sino del mundo entero.- Asimov, el capitán del Escuadrón Ruso-Escandinavo, reclamaba ayuda a las demás unidades para un asunto de vital importancia para la misión en global. A lo que una voz, esta vez más suave y humana, pero igualmente firme y fría respondió -Recibido. Enviando a uno de nuestros agentes. Ha hablado Adolf Reinhardt de la división Germano-Sudamericana... cambio y corto.- Conforme el capitán salía de la nave y observaba a su alrededor, se aproximó a la chica pelirroja que se acuclillaba en el suelo.

-Anastasia... Dirígete a las pirámides, ahí te encontrarás con otros miembros del mismo escuadrón que imagino que os explicarán aquello que deberéis realizar. Sé que es precipitado, pero estamos entrenados para este tipo de cambio de planes. Confío en ti y en tus habilidades... estoy seguro de que he hecho bien en escogerte- dijo el capitán con voz fría pero con un trasfondo cálido a la vez, como si compadeciese a la maltrecha muchacha, a la vez que emprendía su marcha sin esperar una repuesta.-D-de acuerdo capitán- susurró la chica cuando el hombre ya había desaparecido de su campo de visión. Por un segundo, la pelirroja se alegró de tener algo entre manos por hacer, para así intentar no rememorar un pasado que no podía cambiar.

Lentamente se levantó, alzó la mirada, y contempló su objetivo, las pirámides. Estas se erigían majestuosamente sobre el árido e inhóspito horizonte escarlata, como sacadas de un cuento de hadas de mal gusto. Un escalofrío recorrió la espalda de la alemana, despertando cada uno de sus nervios y poniendo a punto su cuerpo para comenzar la breve marcha hacia las pirámides, pues estas se encontraban a la vista, claramente cerca. De pronto una suave llovizna comenzó a golpear rítmicamente su rostro, embriagador, se agudizaron todos sus sentidos. Tardó unos 10 minutos en cruzar a pie el mar de arena bermellón y llegar junto a una de las imponentes construcciones plagio de otras de la Tierra.

Allí, no muy lejos de su actual posición contempló un grupo de personas al que se aproximó progresivamente. No conocía a ninguna de ellas, ni al hombre del parche ni a la mujer pelirroja, que supuso serian los rusos, ni tampoco le sonaba el muchacho de cabellos negros y rasgos asiáticos… aunque… no lograba recordar por qué le sonaba la cara del último integrante del grupo aparte de ella misma, un chico pelirrojo de ojos color ocaso. Se aproximó a la entrada del monumento y observo unos objetos desperdigados, y rápidamente cogió el que más le llamaba la atención, una barra fluorescente verde fosforescente. La alemana estaba tan ensimismada con su nueva adquisición que recordó de pronto que todavía no se había presentado. Giró la cabeza y se aproximó de nuevo al grupo de individuos -Hola, me llamo Anastasia Weishaupt, el capitán Adolf Reinhardt me ha designado para acudir y participar en la misión- dijo la alemana con voz firme y alta.-¿En qué puedo servirles?

Anastasia A. Weishaupt

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Re: "Sabotaje a Rahab" [Yun, Anastasia, Nisshoku, Krešimir y Alice] {Misión}

Mensaje por Krešimir Dubravko el Dom Ago 23, 2015 4:24 pm

Off-rol:
¿Me habéis echado de menos? ¿no?, bueno que se le puede hacer, he vuelto, en forma de chapa, amadme.

Dubravko decidió sentarse, tras aquel enfrentamiento se sintió bastante satisfecho de sus acciones, a pesar de que la gran mayoría habían sido exterminadas por sus superiores, el consiguió alcanzar a alguna que otra de esas bastardas. Posando su codo en su rodilla derecha, para a su vez, reposar la cabeza en su puño cerrado, y ligeramente manchado de esa asquerosa sangre verde que desprendían esos seres, al notar el contacto de aquel espeso líquido en su cara, apartó su mejilla rápidamente, y se limpió con una de las mangas de su traje, en si no le asqueaba demasiado el que la sangre tocase su piel, pero a ser posible, prefería estar lo más limpio posible, para dar buena impresión a sus compañeros.

La cómoda posición el que se encontraba el moreno, no tardaría mucho en ser corregida por un superior, el cual no dudó en echarle una bronca a su compatriota, pero algo interrumpió al tipo, la radio de  Dubravko se había activado, era un mensaje de Asimov ni más ni menos, que el comandante de la división, -Aquí Sylvester Asimov... Ruego a los escuadrones que se encuentren en las cercanías que abran sus líneas de comunicaciones para establecer una operación conjunta entre determinados miembros de las unidades internacionales. Hemos encontrado una serie de cosas que deben residir en la conciencia no de un país, sino del mundo entero.-.

Y así lo hizo, habilitó su radio para poder comunicarse con el resto de divisiones, uno tras otro, los líderes de estas iban dejando sus mensajes, para verificar que las comunicaciones funcionaban a la perfección, a decir verdad  Krešimir no había puesto atención a los mensajes de el resto de los comandantes, bajo la atenta mirada de el superior que le regañó la vez anterior, para evitar que el parchado se volviese a sentar, por lo que debía mantenerse erguido. El ruso levantó la vista y miró a su alrededor, todo aquello no era más que un desierto, pero había algo que destacaba sobre cualquier cosa cercana, la construcción que les había hecho ir hasta allí, unas pirámides que probablemente escondían muchísimos secretos sobre como había pasado todo esto, secretos sobre las cucarachas y su rapidísima evolución.

Apoyó su espalda en uno de los lados de la pirámide, y levantó su cabeza, parecía como si su mente estuviese en algún otro lugar, pero más allá de sus pensamientos, Dubravko se limitaba a observar las nubes, y a sentir como tímidas gotas de agua se posaban sobre su rostro, se reajustó el parche, y continuó observando el lugar. Entre sus camaradas observó a una mujer pelirroja, la cual le llamó su atención, quizás era porque tenía la figura de un conocido, quien sabe, pero simplemente no pudo evitar el intentar charlar con ella, -Buenas, soy  Krešimir Dubravko, un placer...-. Dijo, mientras que articulaba un gesto indicando que la persona en cuestión le revelase su nombre, intentó forzar una sonrisa, pero sin duda, no era la suyo, y se podía notar a kilómetros de distancia, que esa sonrisa era un bulo.

Sin embargo, nuevamente, Asimov volvió a interrumpirle, -Aquí Asimov, hemos avistado a la lejanía una amenaza que si no se erradica ahora mismo, podría suponernos un problema por lo que la primera subdivisión estará ausente por ahora. Junto a una compañera tuya de la otra subdivisión, Dubravko te encargarás de recibir a los "invitados" internacionales y actuar como soporte ofreciéndoles las herramientas necesarias para la investigación dentro de las pirámides. ¡Demuéstrale a los otros que los Rusos también tenemos a avispones incluso más peligrosos!-, estas últimas palabras si que marcaron una verdadera sonrisa en la cara de el moreno, ya que era palabras de el mismísimo comandante, eso era un gran halago hacía su persona, lo cual le hizo bastante feliz.

Buscaba el lugar donde estaban colocadas las herramientas y se colocó al lado, para ir recibiendo a todo aquel que llegara, por lo visto, la misma mujer de antes también fue mandada a cumplir dicho objetivo, prefirió no entablar una conversación, ya que tampoco la conocía de nada, simplemente se limitó a mirarla y a saludarla con la mano. Parecía que no iba a llegar nadie, así que, nuevamente, decidió acomodarse nuevamente, esta vez no había nadie allí para regañarle, por lo que aprovechó la ocasión para descansar sus piernas un rato, pero, por  cosas del destino, justamente apareció una silueta a la distancia, era el primer invitado de la "fiesta" que acudía a la llamada.

Cuando por fin llegó a su posición, miró al hombre, seriamente sin soltar ni una palabra, -Buenas... mi nombre es Yun Zhao... y vengo en representación del cuarto escuadrón Chino-Asiático para colaborar en esta misión...- Dubravko oyó al chico a duras penas, quizás era por el nerviosismo, o quizás se intentaba hacer el hombre misterioso, fuese lo que fuese al ruso no le importaba demasiado, no tenía demasiada confianza en el resto de grupos, solo en unas cuantas personas que había conocido anteriormente, quizás ya había hablado con él antes, pero de ser así no se acordaba de su nombre, por lo que supuso que era un desconocido.

Cuando se disponía a explicar algo le llamó la atención, nadie le había interrumpido esta vez, simplemente vio algo que le hizo quedarse en blanco, -¿Otra vez él?- musitó, a la vez que clavaba su ojo en un tipo que había detrás de Yun, quizás le había escuchado, porque se limitó a repetir las palabras de el parchado, mientras que metió sus sucias manos hurgando las herramientas,  Krešimir intentó ignorar a Yurei, y seguir explicando la situación a Zhao, pero sin previo aviso apareció otra mujer, pelirroja como su compañera, y también metió en la mano para coger una herramienta, nuevamente sin permiso, -Espera un momento Yun, ¿quién os creéis? ¿eres especial o algo? a ti no te lo pregunto porque ya se la respuesta Yurei, - dijo, mientras trataba de recuperar los objetos, con la intención de cambiárselos luego, -Tú puedes coger lo que quieras Zhao- dijo, indicando a su compañero que cogiese la herramienta que más le gustase

Krešimir Dubravko

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Re: "Sabotaje a Rahab" [Yun, Anastasia, Nisshoku, Krešimir y Alice] {Misión}

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