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Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

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Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Nisshoku Yurei el Vie Abr 10, 2015 8:38 pm

Quedaban dos años para que el Annex I partiera hacia Marte para completar su complicada tarea y los agentes que habían pasado con éxito la operación ya se iban preparando para hacer frente a los terraformars. Uno de estos era Nisshoku que había comenzado su período de conocimiento del planeta carmesí, información relevante al Annex, anatomía de las cucarachas y los primeros ejercicios y prácticas en las numerosas instalaciones de la que sería de ahora en adelante su casa.


Soundtrack:

Sólo dos minutos más mamá

-Acceso restringido... que sorpresa...- mustió Nisshoku. Se encontraba enfrente de una de las varias salas de datos de la U-Nasa, sentado en suelo y con una tablet de la empresa de su "querido" padre -de lo poco que le quedó tras su despido- intentando conectarse a la misma red local y rebuscar cualquier información que estuviera sin archivar o bajo algún bloqueo que prohibiera su lectura, aún así no tuvo suerte y estuvo un par de horas indagando en multitud de archivos para nada. -Una lástima, aunque tampoco quisiera buscarme problemas nada mas llegar, puff...-

Se levantó torpemente, se llevó la mano derecha a la cabeza y salió de aquel pequeño recinto que, aunque no era restringido caminar por allí no estaba bien visto que la gente paseara a su anchas. Habían pasado 3 semanas de su operación y poco a poco se iba recuperando del bajón, debido a su delicada salud el post-operatorio fue algo más complicado y duradero. La operación a la que se sometió fue de tipo anfibio, más concretamente la Phyllobates Terribilis, quizá el animal vertebrado que poseía el veneno mas potente del planeta, la batracotóxina, aunque hoy no era momento de hacer gala de sus nuevas habilidades transformado sino de marchar los más rápido posible a su habitación, coger su abrigo y marchar a las primeras prácticas teóricas y físicas que se realizaban en la U-Nasa a los que ya se habían recuperado de la cirugía.

Al llegar a su respectiva habitación y sacar su tarjeta que le autorizaba la entrada, ésta se deslizo entre sus dedos, Sho intentó recuperarla al vuelo pero solo provocó que pasara por debajo de la puerta, ahora no podría coger su abrigo. -...- fue lo único que dijo al ver como ya no podría entrar a su habitación hasta que notificara la patética accidente para luego esperar a los encargados a que abrieran manualmente la puerta. Tras esto, simplemente se llevó de nuevo la mano a la cabeza y marchó al aula de reuniones donde les proporcionarían los datos correspondientes para el futuro éxito de la misión. -Ojalá no salgamos a fuera- suplicó Yurei.

Por el camino mostraba señas de cansancio y dolor de cabeza, alguien normal no iría a hacer unas prácticas físicas como mentales en ese estado pero precisamente eso era de lo más ordinario en Nisshoku, no gozaba de unas muy buenas defensas y además poco le importaba su estado. No sabía si para esa disciplina debía de ir equipado con el traje reglamentario aunque supuso que no haría falta así que iba vestido con su típico traje negro, blanco y morado, después de todo no estaban en Marte para ir vistiendo como señores de guerra.

Según se acercaba aún más a la sala las típicas lecciones del, en este caso, catedrático, se iban haciendo más evidentes denotando quizá que llegaba tarde la primera vez. No se molestó en pedir permiso para entrar, solo abrió la puerta, echó un vistazo a todos quienes estaban sentado escuchando y se sentó en la silla libre más próxima.
-Yurei, no vino el primer día y hoy llega tarde, supongo que no le parecerá importante preparse- le protestó el ingeniero, algo viejo, calvo y que andaba algo encorvado por los pasillos pero que aquí parecía mantenerse en pie mejor que Sho.
-¿Primer día? Oh lo siento profesor, entonces no he traído la tarea- bromeó sarcásticamente Nisshoku mientras que tumbaba la cabeza en la mesa, tenía sueño y aquel era un buen lugar para descansar.

En el aula se encontraría con gente totalmente desconocida, pocos con quien se había relacionado antes y alguien quien parecía odiarle. Se escuchaba al casi anciano dar lecciones de algo sobre pruebas para demostrar nuestras habilidades y un premio, aunque no le importaba, nunca le interesó estar escuchando a alguien durante horas sobre algo de lo que podría informarse él mismo por su cuenta y mucho menos le iba a interesar ahora. -Pues dicho esto, empezamos con las primeras prácticas y ensayos pre-evaluatorios- comunicó el viejo ingeniero.
-Dos minutos más por favor, tengo sueño...- dijo Nisshoku, se había levantando y con él su brazo para comunicar su petición, como hacía de pequeño en el instituto o en el colegio. Pareció que lo hizo involuntariamente pero nada más lejos sus intenciones eran claras, no tenía muchas ganas de trabajar hoy y prefería pasar el tiempo durmiendo y descansando.


Última edición por Nisshoku Yurei el Vie Mayo 01, 2015 3:02 pm, editado 3 veces

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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Michiko A. Boyce el Sáb Abr 11, 2015 5:05 am

¿Honestamente? Sentía que aquellas clases la remontaban al pasado, a sus años de universitaria. No… ¡a sus años de estudiante de secundaria, incluso! Y es que debía presentarse a aquellas sesiones formativas junto a personas tan variadas, tan dispares… En todo sentido, realmente. Algunos eran adultos, personas de su edad y que se comportaban más o menos como ella. Pero otras personas eran apenas recién salidos de la adolescencia –o del equivalente que tuvieran dadas sus condiciones de vida, al menos. De acuerdo, quizás sí era extremadamente similar a sus años universitarios, con la diferencia de que ahora ella ya no era parte del segundo grupo. Eso y que allí se premiaría no solo las aptitudes mentales e intelectuales de los estudiantes, sino además las físicas. Ah, esa era la parte con la que menos cómoda se sentía.

Había pasado un tiempo relativo desde que su cirugía se había realizado y si bien había podido notar los ligeros cambios desde su primer día consciente, cada día era un aprendizaje. Era extraño, en verdad: sabía que continuaba siendo la misma persona pero de alguna manera ya no se sentía la misma. A veces llegaba a pensar que de alguna manera había dejado de ser humana; en el sentido estricto de la palabra bien podía ya no serlo, se decía. A veces se reprendía a sí misma diciéndose que esas no eran más que estupideces impropias de alguien como ella, pero esas eran las menos: lo cierto era que lo pensaba. A veces llegaba a pensar también que si acaso había dejado de ser humana, eso no había sido por su cirugía sino por algo previo y mucho más doloroso: las consecuencias de aquel maldito virus en su vida.

Sus ojos seguían al catedrático de la clase, aquel ingeniero viejo y algo gruñón, pero lo hacían con cierto desinterés. No le gustaba ese ambiente y en particular no le gustaba que aquel hombre le explicase algunas cosas casi elementalmente. Ella era una ingeniera, por todos los monstruos. ¿De verdad tenía que escuchar hablar a otro de aquellas maneras relativamente desagradables? Aunque tenía que darle un punto a su favor: muchos de los aspectos que en la clase se discutían eran ignorados por ella. A su manera era útil.

Pero de todas formas se distraía: sus ojos continuaban en el hombre, pero su mente vagaba entonces hasta su pequeña hija. La extrañaba mucho, en realidad. El saber que siempre estaba bajo el cuidado de sus padres o de los padres de Margo la tranquilizaba, pero eso no la aliviaba completamente. En ocasiones deseaba no haberse metido en todo aquel proyecto, limitarse a simplemente quedarse junto a Opal hasta que simplemente sus días se acabaran, pero finalmente sabía que su decisión había sido la adecuada: tomaría tiempo, pero si conseguían mantener a la niña con vida hasta que el proyecto Annex se realizara y acabara exitoso, quizás tendría una oportunidad. Era lo mejor que podía hacer, era su deber como madre y como esposa.

Un suceso la arrancó de sus cavilaciones: de pronto el catedrático dejó de dar su aburrida lección para girarse y reñir a uno de los suyos, un sujeto pelirrojo de aspecto joven. Su cara le resultaba novedosa, y vaya que ella puso una expresión extraña –casi cómica, en realidad– al verlo medio recostarse sobre su escritorio nada más llegar. ¿Era en serio? Momentos después tuvo su confirmación, cuando el desconocido se levantó para pedir por unos minutos más para tontear, dormir o lo que fuera. Suspiró a la vez que se ponía de pie para seguir al grupo liderado por el hombre mayor; sí, eso era un gran retroceso en el tiempo, casi directo a la primaria.

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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Victoria Lange el Sáb Abr 11, 2015 11:00 am

Los tacones apresurados se hacían sonar en el eco de la recepción y posteriormente en los pasillos hacia los salones. La joven mujer a pesar de estar muy experimentada en su pasado militar siempre ha pecado de su mala orientación cuando de direcciones se trata, sumándole a que ya va tarde por su esmero en toda la mañana por verse presentable, odiosamente formal para su gusto, pero le habían sugerido “ir presentable el primer día” así que la joven se aseguró de llevar un saco con las mangas dobladas hasta sus codos, un pantalón capri, una blusa que combinara y los tacones. En su apurado andar solo se concentraba en pensar cómo sería aquella citación que le mandaron tras recuperarse de la operación mosaico, es decir,  era recién que la habían dado de alta de tan arriesgada operación y aunque ya se sentía capaz de caminar o valerse de sí para las acciones cotidianas, no estaba segura si estaría lista para hacer un rendimiento físico apropiado, pero qué más, en peores situaciones ha tenido que valerse incluso de la suerte para salir con vida; aunque sentía sus piernas ligeramente más finas y la ganas de ir a Marte y regresar con la cura no se hacían esperar. El fruto de la operación ansía mostrar su éxito y el destino de su hija estaba en manos de aquel destino.

A la lejanía se veía el único salón que parecía tener actividad y se dirigió con paso veloz a ello y mientras llegaba tenía claro en su mente que debía entablar relaciones pronto, aunque no sea su fuerte el socializar y hacer amigos con rapidez –gracias a su posible frialdad en algunos temas- sabe que es clave mantener contactos para una posible ayuda en el futuro, entre más relaciones se tenga con mayor eficacia el trabajo en equipo funcionará. Suspiro para relajarse mientras que su idea inicial era abrir la puerta despacio para no hacer mucho ruido por llegar tarde pero la perilla se resbala de sus dedos causando que la puerta se abra totalmente haciendo un gran impacto en la pared, pero Victoria supo cómo actuar antes de que los ojos curiosos le atacasen; acomodó sus gafas de sol pues así podría hacer un paneo rápido de quién se encontraba en el salón observando a un chico pelirrojo quien a rápidas conclusiones pensó se estaba presentando.

-Victoria Lange… ¿Esta es la sesión de introducción? – había soltado la chica con un tono de firmeza en sus labios sin observar a todo el salón aún y los nervios le carcomían el estómago aunque aparentase un roble por fuera ¿habrá hecho bien en presentarse de esa manera? Aun así esperó un regaño de aquel anciano maestro, efectivamente era la clase mas no se estaban presentando y decidió ignorar por un instante las palabras del viejo pues reconoció entonces al chico que tenía delante, su sorpresa se denotó al arquear su ceja y fijar su mirada oculta tras las gafas en él y tras unos segundos de observarle le hace un saludo discreto con su mano derecha, le consideraba un gran amigo por haber ayudado a en la estafa sin ninguna pega–sobre todo porque no cobro ni un centavo-. El profesor entonces la hace sentarse  a lado de Nisshoku y fue cuando su pequeña misión de “socialización en proceso” comenzaba. Suspiró nuevamente y muy para sus adentros se dio el ánimo de saludar, al menos a las dos personas que tenía cerca suya en el pupitre, no era habitual en su persona iniciar conversaciones pero tenía que si quería llevar a cabo su plan, así que volvió a saludar a Nisshoku de mano y volteo el rostro para saludar a la otra chica que estaba cerca de su mesita.

-A diferencia de Yurei, considero que debemos empezar las actividades físicas cuanto antes. Debemos demostrar la habilidad que tenemos tras la rehabilitación al menos de que quiera seguir hablando cosas banales ¿no es así? – Vio a sus dos compañeros cercanos para ver si recibía alguna respuesta afirmativa, o en todo caso esperar respuesta de alguno otro en el salón ya que se veía la diferencia de edades entre el grupo y seguramente alguno estaría ansioso de probar las mejoras en el cuerpo aparte de Lange.

asdfdsa:

Por si alguien quiere ver la ropa random de Victoria:


Tacones en negro :V



Victoria Lange

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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Danny Daiki el Sáb Abr 11, 2015 7:59 pm

De nuevo, el peliazul se levantaba en un nuevo día, con tareas que realizar dentro del edificio de la U-NASA, pero esta vez con destino a unas nuevas clases prácticas, tanto físicas como mentales, en preparación de la próximo expedición Annex I, aunque Daiki consideraba que en ambos campos, estaba suficientemente desarrollado debido a sus entrenamientos durante tantos años en las canchas de baloncesto y gimnasios, donde había conseguido una fuerza física y resistencia más que envidiable. Aún así, fue obligado a asistir a dicha preparación, y ahí se encontraba, con toda la pereza del mundo, saliendo de su habitación de la U-NASA en Washington.

-Ouaaaghhahhgghooooaghhh.- bostezó Danny a medida de que empezaba a recorrer los pasillos del edificio de la U-NASA en busca de la clase donde correspondía la introducción a dichos ejercicios.- Anda que obligarme a venir a hacer el parguela aquí... me podrían haber dejado quedarme durmiendo en casita... pero bueno...

Daiki desaceleró su paso y, colocando ambos brazos en su nuca, comenzó a andar de forma pausada y gradual, lo último que quería era llegar puntual a la cita, total, cuanto antes llegase, más tiempo tendría que atender a un posible alto rango, viejo y amargado. Este continuó avanzando hasta llegar a una encrucijada de corredores, ¿cuál tomar? Danny se lanzó a la aventura y sin consultar cualquier mapa avanzó al frente. Allí, pudo ver de refilón a alguien bastante bajo ante la vista del brasileño y pelirrojo.- Hmmm... me suena ese hombre... hay muchos pelirrojos, será impresión mía....- dijo tras ver somo aquel extraño se perdía al hacer esquina en uno de los pasadizos. Casi sin darse cuenta, con solo el hecho caminar y sin tomarse la molestia de procurar el camino correcto, llegó a una puerta con un cartel encima, donde ponía: "Sala de Conferencias."-Ahmmm... será aquí.- susurró Daiki.

Antes de entrar a la sala, sacó su teléfono móvil de su bandolera, observando la hora, llegaba con tan solo diez minutos de retraso, al final le salió la jugada redonda, al menos en parte, diez minutos menos de estar oprimido entre pupitres. Abrió la puerta bruscamente, y, claro, sin pedir permiso alguno, procedió en coger asiento cerca de tres personas, dos mujeres, un conocido de veces anteriores, Krešimir, y... ¿el joven de antes? Pura casualidad que su destino fuera el mismo.

-¡Primero el señor Yurei y ahora usted Daiki... son unos sinvergüenzas!- .- exclamó el, como dijo Danny, viejo cascarrabias que sería el instructor.

-A ver, viejo, no empieces a tocarme la moral tan temprano, hazme el favor.- dijo con desprecio el peliazul.- Un momento, ¿Yurei? De qué me suena ese nombre y ese... chico tan familiar...- pensaba Daiki mientras analizaba el rostro de aquel joven.- A este lo conozco yo de algo...

Tras el típico discurso inicial, el viejo gruñón, que intercambiaba miradas asesinas con el brasileño, procedió a dar comienzo a las clases con una frase, que le quedó bastante bien:

- Pues dicho esto, empezamos con las primeras prácticas y ensayos pre-evaluatorios

-Dos minutos más por favor, tengo sueño...-.- musitó aquel recóndito de cabellos color carmesí, provocando las risas de Daiki. Este, apoyando el comentario del joven, dijo:

-Si en esos dos minutos te vas viejo, nos haces un favor.

Ante los jocosos comentarios de los zagales, una de las chicas presentes en la clase, utilizó la cordura y apoyó el hecho de empezar las actividades físicas ante la rehabilitación de cada individuo ante la Operación que habrían recibido relativamente hace poco.

-Bueno, me has hecho abrir los ojos, tengo ganas de desentumecer ºmis músculos... por cierto, me llamo Danny, Danny Daiki, un placer...- dijo mientras le tendía la mano a cada uno de sus compañeros presentes, con una sonrisa en el rostro.- Por cierto, puede que les haya parecido algo brusco, pero recuerden algo, les respetaré siempre y cuando me respeten, y mi comportamiento se debe a ese viejo.


Última edición por Danny Daiki el Vie Mayo 01, 2015 3:04 pm, editado 1 vez

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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Krešimir Dubravko el Sáb Abr 11, 2015 8:13 pm

Era su segundo día "trabajando" para aquella compañía, el día anterior había tenido un entrenamiento con dos compañeros, en cambio, para los próximos días solo había sido citado para las clases teóricas y prácticas, lo cual, era para todos los participantes del proyecto. La verdad es que no esperaba gran cosa de aquellas clases teóricas, normalmente debería saber la mayoría de datos que les podrían proporcionar, excepto sobre aquellas cucarachas, las cuales despertaban su intriga. Se preparo y vistió su ropa de deporte, iba a salir a correr como cada mañana alrededor de las instalaciones, todavía faltaban dos horas para aquello así que tenía tiempo de sobra. Antes de nada fue a la cocina para prepararse un desayuno abundante, cuando finalizó, se ajustó el parche y se fue dispuesto a cumplir el entrenamiento. Terminó de correr y todavía faltaban treinta minutos para el curso, por lo que optó por ducharse, al terminar, fue directamente al lugar correspondiente.

A pesar de haber tenido numerosas distracciones por el camino, Krešimir llegó con casi quince minutos de antelación al lugar, la única persona que había en el aula era un señor de mediana edad y calvo, supuso que era el profesor, le miró atentamente y, sin lidiar palabra alguna, se fue al final de la clase, se sentó en su silla y puso los pies en lo alto del escritorio a la vez que apoyaba su cabeza y brazos en el respaldo de la silla. Al parecer, al señor no le gustó nada ese comportamiento y se lo hizo saber, -¿Acaso nunca te enseñaron modales chico?-, al escuchar estas palabras, Dubravko se puso en pie inmediatamente, fue andando lentamente hacía donde estaba su futuro mentor y se colocó frente a frente con él, -Le aseguro que si me fue enseñado, pero me enseñaron otra cosa también, el respeto se le da a la gente que se lo merece- dicho esto, Krešimir se volvió para posicionarse nuevamente en su silla, el profesor decidió ignorar el comportamiento y se puso a revisar unos papeles.

El tiempo pasaba, la gente empezaba a entrar en la clase, nadie llamaba la atención del ruso, pero todo eso cambió cuando llego aquel sujeto, ese pelirrojo, ¿acaso le estaban siguiendo esos malditos?, no era imposible, seguro que era pura casualidad, igualmente bajo su cabeza, para intentar que este no viese su rostro, quería pasar totalmente desapercibido, por lo que pudo escuchar, este tuvo una bronca con el profesor al igual que él, pero era algo que no le importaba en demasia. Pero algo le hizo levantar su rostro nuevamente, una voz, una voz que recordaría por siempre, Victoria, parecía que realmente le habían seguido, también vio llegar a Daiki, él cual no le recordaba del pasado, pero había estrechado lazos con él como si fuese la primera vez que lo veía.

Todos hablaban, pero Krešimir prefería guardar el silencio, sabía perfectamente que Victoria sería capaz de reconocerle, parecía que su plan de pasar desapercibido se había ido por el garete. El profesor parecía estar perdiendo los nervios con los infantiles comentarios de los recién llegados, pero en un intentó de mantener la compostura fue interrumpido otra vez, pero, sin embargo, no había sido con malas intenciones, aquella voz proponía ir directamente a las actividades físicas.
-Concuerdo con usted, señora Lange- dijo suavemente y con desdén, se puso en pie y se acercó a todos los conocidos, era tontería seguir intentado ocultarse cuando obviamente su plan estaba por ser echado a perder. En ese momento miro al viejo, -Yo soy Krešimir Dubravko, siento no haberle dicho mi nombre antes, ahora, hagamos algo anciano- exclamó, a la vez que ponía sus manos sobre los respectivos hombros de Daiki y Victoria, además, de dedicarle un gesto con picardía a esta última, en un intento de relajar la situación por lo que sucedió en el pasado, y como señal de que ofrecía su amistad a pesar de lo ocurrido, aunque, obviamente, la confianza que depositaría en aquella persona no sería la misma que con cualquier otra.

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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Nisshoku Yurei el Jue Abr 16, 2015 11:15 pm

Aquel día corriente de preparación se convertiría en un momento de reencuentro, revelación y presentación.
Entre suspiros y parpadeos, Nisshoku iba avistando a gente nueva, una con la que algún día debería de cooperar para sobrevivir, otros viejos conocidos con los compartió las experiencias por las que ahora se encontraba en la U-Nasa y a alguien que sabía toda la verdad de esto y que estaba pagando las consecuencias por ello, aunque por ahora Yurei desconocía este pequeño detalle del individuo.

Soundtrack:

Nuevas y viejas caras

¿Victoria Lange? Sí, esta mujer de pelo negro y largo se detuvo delante de la mirada de Nisshoku y posteriormente se sentó junto a él saludándole cordialmente y sin darle mucha importancia al pasado común que mantenían junto a su marido Arestame Gericht, pasado que condicionó a que ahora Sho estuviera como interno en la U-Nasa. El matrimonio se encargó de asesinar a un gran entrenador de basket a la vez que inculpaban al jugador estrella del equipo del homicidio mientras que Nisshoku creó un elaborado holograma que simularía el asesinato del entrenador a manos del jugador tras una larga discusión. Este holograma con certeza fue el segundo en el que más se esforzó y es por ello que a día de hoy Yurei se sigue preguntando si fue culpa suya que el plan fallara y que por ello se encontrara ahora en la U-Nasa. No obstante dedujo que no había sido el único en optar por salvar todos sus pecados y parecía que ahora tendría un gran aliado luchando en marte.

Los sorpresas no cesaron ahí y el jugador al que inculparon de homicidio también entró al salón. Éste era Danny Daiki, una de las más célebres estrellas de su liga y que había sido reconocido como mejor jugador de esta misma. Sho tuvo que ver decenas de sus partidos y entrevistas para captar perfectamente sus movimientos y gestos faciales pero en contraparte era la primera vez que lo veía cara a cara. El individuo, como Nisshoku, mostraba desgana antes las primeras pruebas y así se lo hizo saber nada más entrar al viejo y cascarrabias catedrático. A su vez también presto atención a otros dos sujetos pero rápidamente volvió a echarse sobre la mesa.

Después de que Nisshoku rogara un par de minutos más para descansar antes de realizar las pruebas, Victoria alzó la voz y al contrario que éste si pensó en realizarlas lo más pronto posible. -P-pero... yo estoy cansado... por favor...- le respondió Nisshoku a Lange después de que ésta le dirigiera la mirada. Alguien más optó por empezar las pruebas, esta vez era Daiki, que tras perdonarse con el resto de presentes menos con el viejo le tendió la mano a cada uno. Yurei no alzó la mirada, solo extendió el brazo y respondió al saludo del peliazul. Mientras que el ex-jugador de baloncesto seguía saludando al resto, una sonrisa involuntaria se formó en el rostro de Sho que seguía con la cabeza en la mesa. -Pues no... parece que no lo sabe aún- pensó haciendo referencia a que tanto Victoria como él eran culpables de que a Daiki se le juzgara de homicidio. Otro más intervino, en este caso se presentó como Krešimir Dubravko y por sus declaraciones parecía que como él, conocía a Victoria. -Vaya, que amigos somos todos- dijo casi en silencio Yurei.


Juego de niños

A la vez que esto sucedía alguien más se levantaba de su asiento, nuevamente una mujer de pelo negro pero que se lo recogía en una larga coleta y sus ojos presentaban un tono azulado. Parecía que mientras se habían estad o saludando el catedrático ya había decidido que era hora de marchar y los más obedientes ya se marchaban del salón. Nisshoku se levantó de la silla lentamente mientras que posaba de nuevo su mano en la cabeza y resoplaba por el hecho de que ahora tendría que hacer algo de esfuerzo. Así se acercó a la abierta puerta viendo como el resto marchaban entre los largos pasillos del edificio central de la U-Nasa. -Debemos de ir con el resto- les dijo a los demás mientras que hacia una señal para que lo siguieran y salía de la sala.

Yurei siguió como pudo al resto del grupo que lideraba el anciano hasta que llegaron a una extensa habitación adaptada a modo de gimnasio repleta de máquinas para ejercitar y un montón de espacios preparados para todo tipo de prácticas. Mientras que el viejo catedrático explicaba el funcionamiento de cada aparato, Nisshoku se alejó un poco del grupo para coger algo con lo que sentarse para así descansar lo máximo posible. Más tarde volvió dando pequeños saltitos sobre una gran pelota de gimnasia rosa. Sentado en su nuevo y cómodo asiento atendió con mejor humor las explicaciones del viejo:
-Aún no vais a presumir de vuestras habilidades transformados pero si que vais a realizar ciertos ejercicios en los grupos que vuestros comandantes me han asignado. El primer grupo estará formado  por Michiko, Daiki, Victoria, Dubravko y Nisshoku, tomad, estas son vuestras instrucciones- les comunico el ya canoso ingeniero. Nisshoku fue quien recogió las instrucciones y procedió a leerlas.
-Cuatro de vosotros llevaréis una bandera... el otro os la tendrá que quitar...- leía Yurei -Méh, que juguemos con trapos y nos hagamos amigos- resumía mientras que seguía dando saltitos en su nueva pelota que ya había decidido quedársela para jugar en su habitación cuando no tuviera nada que hacer.

Nisshoku, tras tirar las instrucciones al suelo, se quedó reflexivo, pensando en la curiosa situación que se había formado y como tres personas tan relacionadas habían llegado a coincidir por puro azar en un lugar tan peculiar donde según los comandantes la buena relación era clave. Intentaba imaginar como sería la reacción de Daiki en caso de que se enterara por algún casual de lo ocurrido, aunque él no iba a ser quien se lo contara, no le importaba como se lo tomara pero no le hacía especial ilusión tener a alguien en contra tan pronto sin antes observar como de útil sería en Marte, también sentía curiosidad por que papel tomaba Dubravko en todo esto, ¿conocería a Victoria por algo? Otra de las incógnitas que rondaban por la cabeza de Nisshoku era Michiko, quien curiosamente fue aquella que se levantó en clase y que llamó la atención de Sho.
-Yo soy Nisshoku Yurei, por si no me he presentado antes- explicó él mismo, si tenían que jugar entre ellos en ese ejercicio lo menos era conocer el nombre de cada uno y realmente Sho tenía un gran curiosidad tanto por Dubravko como por Michiko, respecto a Victoria y Daiki seguía cuestionándose como iban a comportarse entre los tres, entablar amistad era algo con lo que no se sentía cómodo Yurei.


Última edición por Nisshoku Yurei el Lun Mayo 04, 2015 10:52 pm, editado 3 veces

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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Michiko A. Boyce el Dom Abr 26, 2015 6:11 am

Aquella fue al menos una oportunidad para familiarizarse con varios rostros al menos –lo cual era de apreciar porque así al menos podría ponerle un nombre a cada cuadro y no solamente caracterizarlos por títulos tales como “el vago”, “el otro vago” y “la mujer gratamente responsable”. Cabe decir que se alegró levemente ante la llegada y posterior comentario de quien parecía ser Victoria Lange; Michiko coincidía con ella, creía firmemente que debían poner en práctica sus habilidades incluso si no eran las mejores. ¿Qué sentido tenía quedarse allí perdiendo el tiempo, de todas formas? Era lo más precioso que tenían.

El siguiente en aparecer fue un tal Daiki, cuya mano estrechó, pronunciando un vago “Michiko Boyce” a modo de saludo. En apariencia le resultó tan voluble como el muchacho pelirrojo pero apreciaba bastante su última aclaración, por demás lógica. Aparentemente no tendría un grupo desagradable a decir verdad; quizás no era el más aplicado pero al menos de momento no le pareció que nadie fuera una gran molestia, al menos no para ella. Y luego estaba Dubravko, prácticamente un misterio para ella, sobre el cual no pudo formarse una primera impresión. Quizás era lo mejor ser cauta con sus colegas, de todas formas.

Y finalmente sucedió: el catedrático decidió sacarlos por fin de la estúpida habitación y se dirigieron hacia donde estaban las máquinas. Michiko fue en silencio, observando cada elemento y escuchando lo que se le decía sin mucho interés. Se sentía agradecida de haber escogido vestir un conjunto deportivo típico aún a pesar de que su vestir habitual era más formal pero no por eso menos práctico. Continuó su trabajo de cuasi estudiante lo mejor que pudo pero de pronto tuvo un mal sabor en la boca. ¿Las cosas estaban tomando el rumbo casi ridículo que creía? Cuando escuchó a Nisshoku leer las infantiles instrucciones por poco y se golpea la frente con fuerza. ¿De verdad?

¿Qué somos? ¿Niños? –fue la primera vez que habló desde que habían entrado en el recinto, demasiado frustrada para contenerse. Miró entonces al joven pelirrojo, que ahora se le presentaba. Ahora que lo recordaba, su nombre le sonaba de la lista de miembros de su futura unidad–. Yo soy Michiko Boyce –comentó, tratando de hablar con un tono algo menos irritado. Suspiró y tras aquello se hizo con una de las banderas del montón–. Yo llevaré una de estas, si les parece –y de pronto sonrió, aunque levemente–. Desde ya me disculpo por si me dejo llevar por esta tontería –y es que al menos ella planeaba tomárselo relativamente en serio.



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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Victoria Lange el Miér Abr 29, 2015 12:34 am


En la sala se encontraban bastantes alumnos,  por decirle de alguna manera, y el viejo catedrático parecía no darse abasto en repetir las instrucciones a todos, eso es lo que permitió que en un lapso de tiempo se dieran a la tarea de socializar un poco y terminar presentaciones, pero ¿por qué Lange se estableció rápidamente en esos asientos? Conocía a Nisshoku lo suficiente para saber que serían aliados o amigos una vez más. Cuando éste se quejó por el comentario que nuestra joven de ojos azules lanzó en voz alta ella solo se encogió de hombros con una sonrisa, como si dijese “lo siento “ sin palabras, apenas se puso de pie y ya tenía frente suya a moreno.

Ella se sorprendió por lapsos segundos, estaba maquinando lo sucedido y al entender que Daiki venía con las intenciones más amables e inocentes por saludar a Yurei y, posteriormente a Lange, ella sonrió; no fue cualquier sonrisa,  su expresión era más desafiante, casi con intenciones de reír a lo alto en pos de la victoria -que curiosamente ése era su nombre- pues lo que Daiki no sabía es que estaba saludando de mano a la asesina de su entrenador, a la responsable de que él se sumergiera en tantos problemas. Le escuchó con atención y asintió con la cabeza escuchándole atentamente para esperar su oportunidad de devolver tan calurosa bienvenida:

-No te preocupes Daiki…Espero nos llevemos bien sea que estemos en la misma unidad o no, nunca se sabe cuándo necesitaremos una mano amiga- La chica mantenía esa sonrisa y dejó que el ex-basketbolista marchara a saludar a los faltantes, Victoria se cruzó de brazos en dirección a Yurei y ambos cruzaron miradas, supondría lo que su compañero pelirojo pensaba así que asintió con la cabeza al guiñarle un ojo – Parece que todo irá como debe ser,  esperemos siga con la venda en los ojos.

El plan de Victoria era sencillo, ya que el peliazul no se ha percatado de la verdad, lo mejor sería mantenerlo como amigo de confianza y así tener un aliado más en la batalla para poder manejar el compañerismo a su gusto, mientras no se desvelase ningún secreto por parte de Nisshoku o alguna información extra que de momento no creía pasaría. Victoria disfrutaría poco de su regocijo interno pues fue derrumbado por el ruso Dubravko quien hacia presencia en la sala colocando una mano en el hombro de Victoria y Daiki cual camarada se tratase. La respiración de Victoria iba aumentando, su sangre se calentaba a pesar de que intentaba seguir con la misma expresión de calma; apretó sus labios y puños pues la furia se quería apoderar de ella ¿la razón? El hombre que la metió en esta lamentable situación le acababa de tratar como su compañero y él lo sabe perfectamente.

No podía creer que tuviera a ese individuo frente a frente nuevamente ¿acaso será su compañero de unidad en el futuro? ¿Debería de asesinarlo apenas todos salgan del salón? ¿Desde hace cuánto está en el aula?¿Cuáles son sus intenciones? Todas esas son preguntas que Victoria se pasaba por la mente a gran velocidad, fue un graso error entrar con la confianza en alto y sin revisar el perímetro, aun así no podía controlar el hecho de las casualidades de la vida y eso solo hacía que su ansiedad aumentase. De cualquier manera Lange pensaba que tendría que controlar sus ganas de asesinarlo –al menos frente a los ojos ajenos- ya que debía procurar que su plan no fuese arruinado por unos arrebatos de venganza; solo se limitó a dar una sonrisa falsa y salir junto a los demás.


Tras intentar despejar su mente, se colocó  cerca del instructor para escuchar claramente el juego que harían, Yurei fue el que dictó las reglas para todos pero dado a su poco interés en leer ella se había quedado con dudas así que mientras él se presentaba Lange toma la hoja de papel con las indicaciones para leer detenidamente -uno contra cuatro ¿eh?...- – susurraba mientras releía las reglas para asegurarse de que uno solo debía quitarle las banderas a sus compañeros. Sin despegarse la cercanía del papel divisó con el rabillo del ojo como una aventurera se apresuró a tomar una de las banderas, sonrió pues a pesar del aparente tonto juego ella estaba dispuesta a tomárselo en serio.

- Bien, ya que debemos de realizar este juego yo me ofrezco para capturar las banderas de todos. – Su voz había cambiado un poco de ser más relajada un tono serio, si  al menos no podía asesinar en este momento a su enemigo número uno al menos podría jugar con todos  y probar sus habilidades de combate cuerpo a cuerpo; pensaba. - Y no te preocupes yo tampoco planeo ser muy agresiva, después de todo debemos llevarnos bien a fin ¿no?-

Mientras Lange estaba hablando empezaba a “ponerse comida” dado a su traje formal, le pesaría correr y moverse con libertad, así pues, la chica se quitaba su saco de vestir a la par que sus tacones para sentir el césped con la planta de sus pies, ella movió sus dedos para sentir una vez más esa sensación tan cómoda de la naturaleza al igual que apreciar sus piernas, dado a la operación de su O.M. sentía una ligereza extraña en ellas y estaba ansiosa por probarlo, levantó la mirada para observar a sus compañeros y de nuevo musitó:

- ¿Qué tal si hacemos este juego recreativo más interesante? – la chica se aflojaba su corbata para quitarla de su cuello, se preocuparía de juntar su ropa después- -Si logro quitarles sus banderas entonces yo las llevaré a este punto, junto al maestro –lo señala con respeto-  -pero si no lo consigo ustedes deberán llegar a este mismo punto. En otras palabras yo intentaré robarles las banderas para tener todo el botín y llegar a la meta, pero, ustedes pueden llegar a la meta con su única bandera o también robar todas y llegar con todos los puntos. ¿Se me entiende? De esta manera veremos cómo son las habilidades de todos a la hora del combate, no solo con la fuerza física sino también la estrategia.

Atención:

Para los curiosos que quieran ver cómo quedo Victoria.

Sin la corbata xD

• Y por si no se entendió mi redacción, quería proponer que eviten que yo les robe las banderas –si me dejan ser a mi quien las capture, claro-  y ustedes deben llegar a donde está el profesor  en equipo o pueden traicionar a todos y robarse todas las banderas para llegar solos a la meta como se supone el captura-banderas debe hacer.

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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

Mensaje por Danny Daiki el Lun Mayo 04, 2015 10:34 pm

Se encontraba Daiki en la clase tras saludar a sus respectivos compañeros, mas esa sensación de conocer al pelirrojo se hacía cada vez más intensa. En cierta medida, sentía un aura de incomodidad, como si resultara que si corazón quisiera anunciarle algo con suma urgencia, sin embargo, Danny no comprendía el idioma de los corazones, o mejor dicho, dejo de confiar en ellos... De todas formas, como bien dijo anteriormente el peliazul, si nadie le atosigaba, no vería razón coherente para comenzar algún tipo de confrontación, por lo que lo dejó pasar por el momento dedicándole una escueta y, para las vistas más agudas, tal vez forzosa sonrisa pues Daiki no era de aquellos que ponían “como titulares” a los buenos modales.

Tras eso, fue la recóndita mujer a la cual saludó. Danny la observó, denotando el hecho de ser mucho más baja que el ex-basketbolista, siendo a su vez bastante menuda al no tener masa muscular muy definida, al menos a los ojos del hombre. Otro rasgo perceptible era su pálido tono de piel, que, curiosamente, realizaba un gran contraste con su oscuro cabello. Justo acababa de conocer a dicha mujer, mas podría decir que parecía el típico perfil de persona que ha pasado mucho en su vida, apenada a pesar de sus intentos de aparentar felicidad. Estas, son características que mucha gente no puede percibir, mas una de las habilidades del brasileño es esa, analizar a las personas con la vista de manera milimétrica.- Ésta ha debido pasar mucho en su vida.- pensó Daiki a medida que la saludaba.

A continuación, fue el turno de Victoria Lange. A simple vista, no parecía ser mala persona, por lo contrario, le cayó bien al peliazul, aunque le resultó algo excéntrico el comentario que musitó después de las presentaciones correspondientes: -No te preocupes Daiki…Espero nos llevemos bien sea que estemos en la misma unidad o no, nunca se sabe cuándo necesitaremos una mano amiga. Sobre todo, el hecho que le pareció más inusual, extraño o raro, fue que tras proseguir en su presentación frente a los presentes, esta murmuró algo con el pelirrojo, aunque antes el hombre le contestó con: -Si no me equivoco eres Alemana, asi que seguro iremos en el mismo escuadrón, me alegra ver que puedo contar contigo. De todas formas, éste aplicó la misma regla que con Yurei.

Cuando parecía que terminaron las presentaciones, una voz muy conocida arribó por sus espaldas, era Krešimir, el cual se había quedado apartado en el momento de socialización de los presentes. Éste se presentó a la vez que se apoyaba en los hombros tanto del peliazul como de Lange. Con todo esto, las presentaciones acabaron... Era hora de la acción.


-Campo Exterior de Entrenamiento | U-NASA-


Al salir a las afueras, el fulgurante sol atacó sus pupilas, cegándolo por varios segundos, hasta acostumbrarse a la luminosidad del exterior, donde los rayos del astro arremetían radiantes. Mientras que la mayoría del gentío se acumulaba en una circunferencia para leer y debatir las reglas del juego al que se someterían, Daiki prefirió apartarse momentáneamente del grupo, apoyándose en una pared cercana mientras analizaba tanto a las personas, como el terreno. De todas formas, el griterío de la multitud le permitía enterarse de todo aquello que se hablara, así que prestó atención "desde las sombras".

Tras la escueta explicación del chico pelirrojo, lo cual hizo que se sembraran más las dudas entre la concurrencia, Victoria tomó con decisión el papel y aclaró y justificó todas las reglas, además de incluir algo interesante: Un objetivo. El juego consistiría en que unos de los cinco, debería atrapar un pañuelo que todos llevarían a la cintura, mas la regla que la alemana añadió, fue el hecho de tener que volver junto al instructor sin ser atrapado. En este caso, fue su compañera de escuadrón la que se ofreció voluntaria para alcanzar y, posteriormente, inmovilizar al resto de personas.

Tras las explicaciones y demases, el nipón-brasileño, se acercó a sus camaradas y tomó uno de los pañuelos. -Veo correcta la idea de nuestra amiga Victoria.- dijo mientras le dedicaba una mirada.- Mas usted, Señorita Lange, tendría que dejar un mínimo de tiempo para dejar que nosotros tratemos de "escapar" dentro de lo que cabe, ¿no? -preguntó sin acritud alguna.- Por mí, veo más que suficiente el hecho de que esperes 10 segundos, ni más, ni menos, mas eso ya es decisión tuya.- propuso a medida que miraba al resto para esperar una decisión.- Siendo honesto, a mi me da igual, la resolución es cosa de ustedes.- finalizó mientras devolvía la mirada al rostro de la mujer con cabellos atezados cual noche.

Danny Daiki

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Re: Conocer y competir [Privado Michiko - Krešimir - Daiki - Victoria]

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