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Todos los créditos en cuanto al contexto general del foro es del manga serializado en la revista Young Jump de la editorial Shūeisha. Guionizado por Yu Sasuga e ilustrado por Kenichi Tachibana. Al igual que se han tomado referencias del anime de Terra Formars para la creación de éste foro, no nos pertenece la historia pero si nos hemos basado en ella además de que se pueden presentar ligeros cambios en hechos relacionados con las apariciones de Terra Formars, muertes de personajes y situaciones canonicas de la serie para una interactividad más efectiva. Las imágenes, sonidos y material en general de la serie/manga de Terra Formars no nos pertenece y sus créditos son a sus respectivos autores (incluyendo imágenes que no pertenezcan a la serie) sacadas de páginas conocidas como Zerocha, Devianart, Google, Tumblr, entre otros; lo que sí proviene de nuestro esfuerzo son algunos gráficos, tablillas elaboradas con ensayo y error además de contar con tutoriales y referencias. El plagio está prohibido en el foro pero si desean algún código en general pueden pedirlo con confianza, esto con la finalidad de evitar molestias tanto para nosotros como para la comunidad rolera. PD: Algunos de los códigos que se encuentran en el foro se desconocen sus autores originales dada a la desaparición del miembro del staff que los incluyó. Si alguien ve algún código de su autoría, que no dude en comunicarlo para acreditar a sus creadores.
JOHJ.

"Sense of crisis" (Priv, Danny, Marceline, Alice, Ekaterina, Anastasia)

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"Sense of crisis" (Priv, Danny, Marceline, Alice, Ekaterina, Anastasia)

Mensaje por Victoria Lange el Vie Jul 31, 2015 11:55 pm




Lugar:  Subterráneos de Gran México
Hora: 11 pm
Tiempo: Pasado, antes de conocer a la U-NASA.

Ost 1:

Dinero. Objeto que domina a todo el mundo en su totalidad, sin él la vida no se concibe como decente y las barreras de los acontecimientos no se pueden romper sin la necesidad de tan preciado papel. El dinero es lo que abre ventanas, abre posibilidades  e incluso calla algunas bocas cuando se requiere, el dinero es tan poderoso que ha manipulado la mente de Victoria para arrastrarla a tan arriesgado lugar en mitad de la noche.  Desde la caída de su puesto adinerado y entre comillas “seguro”  trabajo – o al menos que mantenía cierta estabilidad- había sido tumbado por ella misma varios meses atrás al traicionar a su equipo de asalto en un intento de venganza; desde entonces, Victoria se mantiene como un mercenario más haciendo diferentes trabajos de asesinato o entrega de paquetes ilícitos, en otras palabras, cualquier trabajo que se le haga llegar de manos de su recién marido, Arestame.

A pesar de llevar ya una clara conexión entre ella y su prometido, el dinero escaseaba dado a la enfermedad de su hija, un raro virus que no se ha encontrado cura alguna y al parecer no le interesa al gobierno dicha enfermedad. Ante la desesperación de encontrar un camino más rápido que el justo para atender las necesidades de su primogénita era necesario grandes sumas de dinero para mantenerla estable, y por eso se encontraba a toda velocidad hacia el dichoso coliseo escondido bajo tierra en los adentros de Gran México.  Había escuchado muy poco acerca del estado actual del país, no sabía más que existía una gran rebelión contra el gobierno y enfrentamiento constantes de bandas para variar; Victoria debería de concentrarse en encontrar a su manager de turno impuesto por el mismo coliseo que le daría acceso rápido a la arena para poder combatir contra quien tuviese que pelear.

El premio sería una grandísima suma de dinero que solventaría gastos por años así que decidió arriesgarse sin avisarle nada a su ya mencionado prometido; tenía la seguridad bien puesta sobre sus hombros de que podría contra todo lo que le pusieran encima gracias a su experiencia de años en el asesinato y tácticas así que se sentía confiada a pesar de los rumores que existían acerca de ese torneo. Un cruel espectáculo para todas las masas con elevados salarios dispuestas a pagar más si era necesario para ver como las víctimas –los peleadores- morían cruelmente por animales enormes como los tigres o los osos, e incluso entre los mismos luchadores; un encuentro en muchas desventajas y pocas armas. Aun así Victoria ya no se podría retractar dado a que había metido diferentes palancas entre las mafias, si decía que no a última hora sería peor que cualquier oso intentando comerle los intestinos.

Detuvo su motocicleta tras horas de camino en la carretera, estacionó su vehículo cerca de la entrada subterránea y se dispuso a vestirse para la batalla. Uno de los puntos que más resaltan de la mujer de cabellos oscuros es su arte del camuflaje o de mantener su identidad oculta ante la cara de los demás, como un camaleón. Se subió la cremallera de su traje negro de una pieza y se puso un casco algo peculiar, amarillo que contrastase con sus ropajes oscuros y con unas orejas de gato, posiblemente era el único que tenía o el único que su marido pudo conseguir para ella, lo importante era que su rostro se mantenía seguro y a salvo de las miradas vigilantes de quienes la buscan para asesinarla, gracias a su trabajo se ha ganado muchos enemigos con el tiempo y el más reciente ha sido la propia policía con la que trabajó. Rápidamente logró entrar, al parecer el manager estaba esperándola con cierto recelo pero no le interesó más que entrar rápido para salir a la misma velocidad.

onst 2:

El lugar estaba muy grande, más grande de lo que ella podría imaginarse pues los pasillos eran largos y cada vez se adentraban más al subterráneo. Entre los pasillos se distinguían obreros encargados de fabricar diferentes partes de armamento para la venta ilegal o tráfico de drogas en otros pasillos: por otros lados, se encontraban esclavos encarcelados que parecerían presas para dar como ofrenda en mitad de coliseo…Sin duda era un lugar muy sombrío y no existían los tan conocidos valores con los que la humanidad suele entenderse. Lange miraba alrededor en silencio pensando que parecía una gran central de fábrica y venta de todo lo ilícito que uno se pueda imaginar, además de que el circo central era el coliseo; vaya negocio el que portan en Gran México.

Al llegar a la zona deseada el manager miró a la chica con el casco y decidió cambiar el trato a última hora dado a que Lange estaba incapaz de zafarse a estas alturas, en lugar de mantener un  70% para ella y un 30% de ganancias para él, los roles se cambiarían a favor del hombre y antes de que la chica pudiera revelarse en contra de esa decisión la empujó hacia la arena cuando ésta decidió encararlo y así fue derrumbada estrepitosamente de espaldas al blando escenario de arena. Victoria estaba decidida a matar al manager en cuanto saliese de ese lugar pero le preocupaba más el dolor que había recibido sin mencionar el lugar donde se encontraba así que se levantó velozmente y miró sus alrededores.  La zona de combate mantenía rasgos muy antiguos de piedra, como si el lugar llevase años de laborar y ya se mantenía desgastado en las áreas, manchas de sangre vieja se notaban alrededor de toda las paredes al igual que rayones y abolladuras; la chica suspiró y  empezó a generar ansiedad ¿en verdad sabía en lo que se estaba metiendo? Era muy tarde para pensar en ese tipo de cosas ya que no había vuelta atrás y escuchó como el que llevaba el parlante presentaba el nuevo espectáculo que recaía en ella:

-¡Señoras y señores! Les traemos un delicioso platillo para sus deleites, una sensual gatita viene por el premio gordo de trescientos millones!  ¿La razón? Necesita curar a su hija de una extraña enfermedad ¡Pobre mujer en desgracia! ¡¿Alcanzará su meta o terminará destrozada contra las paredes?!

Victoria se mordía una mejilla por dentro aunque no se visualizara por el casco exótico que poseía, pero le molestaba el tono burlesco que el moderador estaba insinuando la historia, incluso se le podía notar un tono vulgar en su voz al referirse a ella y su cuerpo.  Eran cosas que tenía que tolerar dado al lugar donde se encontraba, lo importante era concentrarse en el objetivo que le iban a poner que estaban por presentar. Era hora de averiguar si ella era la única que se enfrentaría contra algo desconocido o si le pondrían a un adversario humano, dado a los rumores tan oscuros que rondan por el lugar estaba en total duda respecto a contra qué se enfrentará.


Leeme:

Espero haber dejado suficiente tela de qué cortar para integrarse en la historia  :asdf:  

* El diseño del coliseo en este caso será como el coliseo Romano pero con decoración arquitectónica prehispánica (ya que es Gran México) y el suelo será arena blanca.

Son libres de decir que ya estaban dentro del coliseo o haciendo cualquier otra cosa en ese lugar (incuso decir que ya estaban en el escenario donde cayó Victoria). Dejo la vestimenta de Lange por si no me entendieron:












Victoria Lange

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Re: "Sense of crisis" (Priv, Danny, Marceline, Alice, Ekaterina, Anastasia)

Mensaje por Marceline A. Lecter el Dom Ago 02, 2015 6:30 am

Marceline se había llevado una mala impresión del Gran México desde su llegada esa misma mañana. Si bien no podía negar la belleza y el glamour del hotel donde se hospedaba, y de sus zonas colindantes, la gran disparidad social, el desencanto de la gente y la gran crisis política que arropaba la nación le restaba mucho a la imagen del lugar. Esa mañana, cuando la limusina de vidrios tintados la recogió en el aeropuerto, durante el trayecto al hotel tuvieron que conducir por zonas pobladas por personas de extractos humildes quienes observaron el vehículo con recelo y, a pesar de la pobre imagen que concedía los oscurecidos cristales, la muchacha podía ver en ellos cierto grado de desprecio. Sus sospechas fueron comprobadas como ciertas cuando algo de cristal, probablemente una botella, impactó contra una de las puertas de la limusina. El estruendo causó una sorpresa momentánea entre los presentes, pero que rápidamente quedó en el olvido. Los tres hombres que la acompañaban, guardaespaldas concedidos por su cliente, se comunicaron con la mirada que dejarían el asunto pasar. Por el bien de ellos o de ella, Marceline no estaba segura, pero no le dio muchas vueltas al asunto.

Les tomó casi una hora llegar al hotel donde estaría hospedada. Uno muy lujoso y que se ubicaba en el mismo centro de la ciudad. Los maleteros del hotel se encargaron de llevarse su equipaje conformado de 4 grandes maletas que daban la impresión de que se quedaría por una larga temporada cuando, en realidad, todo estaba planeado para ser una estadía relámpago. -El Sr. Alvarado vendrá a recogerla en su propia limusina a más tardar a eso de las 8 de la noche. Le recomiendo que esté lista.- Uno de los guardaespaldas le comunicó en inglés, aunque su acento latino era bastante pesado. Marceline no se dignó a responderle verbalmente, sino que aprovechó para soplar una burbuja con la goma mascar que tenía rato masticando hasta el punto de hacerla reventar.

A las 8 de la noche, como el gorila le había dicho, la esperaba la limusina en la entrada principal del hotel. No sólo el asistente del jefe se encontraba fuera del vehículo para ayudarla a subir, sino que también el mismísimo Gabriel Alvarado, hijo de uno de los capos más grandes de México y quien esperaba ser el sucesor de su padre. El hombre vestía un fino y elegante traje azul marino que le daba a su figura una atractiva apariencia estilizada. -Marceline, amor… Dichosos son los ojos que te observan.- Expresó en inglés perfecto, extendiendo su diestra en dirección a la mujer. Marceline no se hizo de rogar, tomando la mano de su compañero a la vez que le sonreía de forma amena. El hombre sostuvo la mano de la chica y la levantó ligeramente, una comunicación sutil y silenciosa que Marceline entendió a la perfección. Acató la orden del magnate y giró suavemente para que pudiera apreciar el brillante vestido gris que llevaba puesto. No era un común vestido de lentejuelas, su pieza era mucho más elegante y cara que eso: aquel era un traje de diseñador, trabajado a mano y con incrustaciones de cristales; era de tiras, de un escote atractivo y una longitud sensual pero que no rayaba en lo vulgar. Para no cargar mucho su apariencia decidió no usar muchas joyas, sólo un par de aretes largos de brillante. En su mano llevaba un bolso y un chal del color del vestido, en caso de sentir la necesidad de cubrirse.

-Te ves espectacular. Seré la envidia de todos los hombres asistentes.- Comentó Gabriel, a lo que Marceline respondió al acortar la distancia entre ellos para darle un amigable y ligero beso en los labios. -Eso espero, para eso me pagas.- Ambos soltaron una discreta carcajada, y sin muchos preámbulos abordaron el vehículo. Durante el camino compartieron una charla afable y de negocios, Gabriel aprovechó para poder al tanto a Marceline del papel que jugaría aquella noche. Estaba ahí para ser la novia trofeo del joven Alvarado. -¿No crees que es algo cruel? Tendré que pasearme contigo toda una noche como si fuera el amor de tu vida, mientras que tu novio se mantiene en el anonimato.- En los labios de su cliente se dibujó una mueca cuyo propósito era demostrar que había escuchado el comentario pero que no lo había encontrado del todo gracioso, mientras que el otro individuo que los acompañaba denotaba claramente que deseaba con fervor poder matar a la muchacha con el poder de su mirada. -Ah, conque es él. Lo mantiene más cerca de lo que pensaba y de lo que es recomendable… Que mal, su padre terminará por darse cuenta pronto.- Pensó ella, y por unos minutos sintió lástima por los pobres enamorados.

Una vez más, el camino al lugar del evento se cubrió en un tiempo considerable pero en esta ocasión la locación no se encontraba en la ciudad o sitios aledaños, sino más bien muy a las afueras de la misma. El punto no estaba carente de edificaciones, sin embargo las estructuras y los caminos parecían abandonados por el hombre. Luego de un largo rato la limusina entró en un túnel oscuro que desembocaba en una especie de cueva subterránea, y una lo suficientemente grande para albergar una construcción parecida a un coliseo. No tuvo mucho tiempo para observar y sorprenderse ya que Gabriel la estaba guiando hacia la entrada donde unos guardianes se encargaron de verificar la identidad del joven Alvarado antes de permitirles el paso al interior. La entrada principal los condujo a un inmenso y elegante lobby lleno de gente que hablaban y compartían tragos, esto le recordó a la antesala del gran salón del Museo de Arte Metropolitano en Nueva York. Las personas allí presentes daban toda la apariencia de ser importantes, aunque Marceline era incapaz de reconocerlos. Aún así, el vaticinio de Gabriel fue certero y por el rabillo del ojo pudo apreciar a varios hombres que no podían apartar la mirada de su figura. La deliciosa caricia a su ego de mujer hizo que se sintiera de muy buen humor, lo que significaba que iba a poder aguantar esa velada sin ningún inconveniente.

La pareja, y el infeliz guardaespaldas, no se detuvieron en el lobby sino que siguieron su camino hasta la sala principal, que no era más que un gran espacio ligeramente elevado que rodeaba una arena inferior. Cabía destacar que la altura no era significativa, bien podía un espectador arrojarse a la arena y no sufrir daño, como también cualquier participante podía subir sin ningún inconveniente. La estructura sólo servía para hacer visible desde todos los lugares lo que estuviera ocurriendo en aquel escenario central. Gabriel y Marceline tomaron asiento en una de las mesas cercanas al borde de la arena. No tomó mucho tiempo para que su espacio fuera invadido por varias personas buscando saludar al joven Alvarado. Lo más probable es que eran mafiosos del círculo. Marceline se limitó a hacer por lo que se le había pagado: ser linda y encantadora, sonreír, estrechar manos, y seguir siendo linda. Dinero fácil.

Durante un momento de la noche, y luego de un combate de boxeo, el padre de Gabriel hizo acto de presencia. Este miró a Marceline de arriba abajo y felicitó a su hijo por la tremenda mujer que se había conseguido. -Su hijo es muy especial.- Hizo especial énfasis en la palabra especial, lo cual le ganó una mirada de soslayo de su acompañante. El grupo compartió otras tantas frases agradables hasta que el cabecilla se disculpó por tener que llevarse a su hijo a una reunión pero que se lo estaría regresando en poco tiempo. Marceline se quedó por su cuenta en la mesa, viendo el siguiente combate. El enfrentamiento terminó siendo bastante sangriento, algo que no le agradó a la joven en lo más mínimo pero en ningún momento apartó la mirada. El ganador resultó ser un guerrero español que, al salir de la arena y pasearse en el área del público, se acercó a la mesa de Marceline y le regaló una rosa blanca manchada con la sangre del derrotado.

-Una muestra de mi afecto y admiración para la mujer del joven Alvarado. Mis respetos.- Le dijo en tono seductor. Obviamente un intento de buscar buenas migas con la cabeza de la organización.

Marceline tomó la rosa y respondió escuetamente. -Gracias.- Su dominio del español era pobre, casi inexistente, y más del 80% de lo que había dicho era un misterio para ella. Pero le había regalado una rosa y su voz sonaba a la de un adulador de primera, así que la matemática para deducir y representar su reacción fue simple.

Mientras que el luchador se retiraba, la arena era preparada para el próximo combate. La sangre del perdedor fue limpiada con una manguera a presión. Las luces que iluminaban el espacio de la pelea eran de una gran intensidad y calor porque pudo notar que secaba la humedad relativamente rápido. Un gran alboroto se apoderó de los presentes cuando el siguiente luchador hizo acto de presencia. O mejor dicho, la siguiente. Los ojos de la muchacha se abrieron ligeramente al ver que una mujer había trastabillado hasta la arena.

-¡Señoras y señores! Les traemos un delicioso platillo para sus deleites, una sensual gatita viene por el premio gordo de trescientos millones!  ¿La razón? Necesita curar a su hija de una extraña enfermedad ¡Pobre mujer en desgracia! ¡¿Alcanzará su meta o terminará destrozada contra las paredes?!

A sus oídos el anunciador sonaba enfermizamente entusiasmado. Miró a su alrededor y lo único que podía ver era la cruda emoción ante la probabilidad de que hicieran picadillo a la misteriosa mujer que había aparecido. -Que asco.- Murmuró. En aquel momento hubiera preferido marcharse, pero tenía que fingir que era una más de su retorcida y violenta sociedad. La mirada tranquila de Marceline se tornó seria en señal de su desaprobación, pero no podía hacer nada al respecto.

Off:
- Así como Victoria describió la entrada tras bastidores, yo describí la entrada nice. Expansión del universo y eso(?)

Aquí el vestido de Marceline
Spoiler:

Marceline A. Lecter

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Re: "Sense of crisis" (Priv, Danny, Marceline, Alice, Ekaterina, Anastasia)

Mensaje por Danny Daiki el Vie Ago 14, 2015 8:23 pm

Antes de su entrada a las grandes ligas norteamericanas de baloncesto, había algo que Daiki necesitaba buscar con ahínco, pues las deudas que su padre dejó en su familia antes de su desaparición no eran muy bajas que digamos. Unos de los mayores traficantes de droga de brasil, con numerosos contactos en las favelas e incluso dentro de las filas de la propia Policía brasileña, este padre de familia se esfumó dejando a un hijo que ni siquiera sabía hablar correctamente. Por ello, con todo lo ahorrado con el sudor y esfuerzo de su madre en los años que llevaba de vida, Danny se aventuró en un viaje hacia Gran México, dónde eran famosas las peleas clandestinas en las que abundaban los movimientos de efectivo en apuestas. Tan pronto como el peliazul denotó la existencia de dichos torneos ilegales, tomó una maleta con cosas de primera necesidad, es decir, atuendos y complementos para la batalla que se avecinaba, y partió hacia el aeropuerto de Aeropuerto Internacional de Galeãos a las afueras de Río de Janeiro.

Llegó a pisar suelo mexicano pocas horas antes del comienzo del primer combate en el que participaría el nipón-brasileño, un hombre con una larga gabardina de tono atezado sostenía un cartel el nombre del muchacho. Al parecer, el magnate dueño del recinto en el que participaría, envió un vehículo para recoger de la forma más grata y amena al extranjero. Daiki se montó un un coche de color carmesí, bastante destartalado, mas lo importante era que el motor parecía seguir haciendo su labor. En el camino, los altercados y la vida de los suburbios mexicanos hacían mella en la moral del joven, pues en las caras de las personas podía ver reflejadas su propio pan de cada día, pues no era muy diferente a la rutina del peliazul en las favelas brasileñas. Tras un par de horas de viaje en aquel vehículo con labor de taxi con una fragancia equiparable a la de una cuadra, se adelantó al guía para bajar unas profundas y largas escaleras que daban a la parte trasera de la zona de bastidores. A pesar de la insistencia del guía en habla latina en que el moreno le siguiera, éste, solo podía pensar en la gran suma de dinero que podría conseguir si ganaba aquella competición de supervivencia, en la tranquilidad que podría proporcionar a su madre y lo alejados de la miseria que podrían subsistir por el resto de sus vidas. Una pequeña lágrima surcó su mejilla hasta caer solitaria por un lateral de su rostro, finalmente podría saldar su deuda moral con su madre.

Ya en los vestuarios, Daiki optó por comenzar a cambiarse el atuendo a uno más apto y cómodo para la batalla. Retiró de su cuerpo una chaqueta negra, que usó para resguardarse del frío de brasil en aquella época lluviosa del año, una sudadera blanca y un pantalón deportivo largo del mismo color, y se colocó una fina camisa sin mangas de tonalidad negra y unos pantalón cortos del mismo color, adornados con tiras blancas en el lateral. A su vez, sacó de su mochila unos guantes que dejaban ver la parte superior de las falanges, aprovechando así al máximo el agarre que posee el nipón-brasileño.

-¡Eh! ¡Tú! ¿Qué hago ahora? -cuestionó Danny en un español bastante pobre, mas entendible para el guía del chico dentro de aquel recinto.

-Pues... creo que ya puede dirigirse a la arena, más deberá esperar a su turno, una chica enmascarada es la primera en combatir.- comentó el hombrecillo antes de salir por la puerta y haciéndo un gesto para que el chico le siguiera.

Estando ya preparado para comerse el mundo, Danny se levantó del banco en el que tomó asiento para vestirse y comenzó a caminar a la vez que realizaba ejercicios de calentamiento. A medida que avanzaba en los pasillos anteriores a la salida principal hacia la arena, Daiki pudo observar como varios trabajadores, probablemente locales, transportaban algún tipo de material el cual no se dejaba ver por diferentes tipos de telas o bolsas, y seguidamente, más adelante, en aquel mismo pasillo, una persona, probablemente del sexo femenino, de cuerpo bastante contorneado, vestida completamente con un mono negro y un casco ambarino, o quizás áureo, que incluía una especie de orejas, simulando así la cara de un minino. Danny no le dió importancia a la presencia de aquella supuesta mujer, que discutía con un hombre, cuya voz recordaba al peliazul a la misma que le invitó a participar en aquella contienda. Pocos metros antes de entrar en la luminiscencia que producían los focos de luz de la entrada al "ring", el chaval subió un par de escalones, rodeando la arena hasta llegar a unos banquillos donde pudo suponer que se sentarían todos los participantes. Allí, tomó asiento ignorando al resto de adversarios y se preparó para observar lo que se avecinaba, puesto que la persona enmascarada que vió con anterioridad fue empujada a avanzar al centro del anfiteatro.

-¡Señoras y señores! Les traemos un delicioso platillo para sus deleites, una sensual gatita viene por el premio gordo de trescientos millones!  ¿La razón? Necesita curar a su hija de una extraña enfermedad ¡Pobre mujer en desgracia! ¡¿Alcanzará su meta o terminará destrozada contra las paredes?!

Ante dicho propósito, el recuerdo de su madre inundó la mente del peliazul, solo pudiendo hacer una cosa... desear la máxima suerte posible a aquella, ya confirmada mujer, que había tenido la suerte, o desgracia, de inaugurar aquel torneo tan inhumano que jugaba con la vida de las personas.
Leeme:
Primero antes que nada tengo que pedir perdón por mi retraso, hee stado bastante liado tardes y mañanas, sumándole a un viciadón increíble a One Piece, aunque no sea del todo aceptable esta última excusa, pero prometo no retrasarme más.

Vestimenta de Daiki en su llegada:


Vestimenta de Daiki en el torneo:



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Re: "Sense of crisis" (Priv, Danny, Marceline, Alice, Ekaterina, Anastasia)

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