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JOHJ.

El valor se enseña con el ejemplo [Priv. Alice Crowley, Ekaterina Fleckeri]

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El valor se enseña con el ejemplo [Priv. Alice Crowley, Ekaterina Fleckeri]

Mensaje por Victoria Lange el Miér Jul 22, 2015 4:52 am

Ost -opcional-:


Si no fuera porque Lange lleva un conteo de días que han pasado en una pequeña libreta, en su recamara,  no sabría con aproximación hace cuánto que no duerme más de cinco horas al día o tiene un fin de semana relajado junto a su pequeña familia. Habían pasado ya tantos anocheceres que  extrañaba aquella distante normalidad. Victoria, quien se había sumergido en esta “aventura” por diferentes motivos dramáticos se encontraba merodeando las afueras del patio de la U-NASA, como no hay mucho que hacer cuando se está en recuperación decidió tener una de sus tantas caminatas por la mañana para acostumbrarse a sus “nuevas piernas” antes de acercarse a la sala de entrenamientos.

¿El por qué perder el tiempo de esa manera? Lange quería estabilizar a su estómago antes de realizar cualquier otra rutina por la mañana,  sentía un mareo moderadamente presente durante aquellos primeros días tras su O.M. así que lo mínimo que podía hacer para bajar esos síntomas era ese ejercicio ya descrito  y esperar que su cuerpo se recupere a la velocidad estándar de la transformación que ha sufrido y superado, pensará que por suerte o tal vez porque tiene fe en su resistencia ante la muerte; de cualquier forma, le desesperaba que su cuerpo tardase en acostumbrarse pues tenía suficientes problemas en que pensar antes de preocuparse por cosas tan triviales.

Un ejemplo claro de ello es que tenía que vengarse con Krešimir Dubravko por ser un partícipe activo en su sentencia, además de empezar a crear relaciones con los que aparenten ser más fuertes en e lgrupo– esto sin contar a los líderes- pues sería beneficioso rodearse de personas poderosas sin importar en qué bando terminaría cada uno, tenía que mantenerse con un perfil bajo para que Danny Daiki no se percatara de la verdad al igual que pensar en una manera de cómo regresar a casa lo más rápido posible a la Tierra junto a su esposo, Arestame; la prioridad de la misión era lo más importante para ella pues tenía a un ángel enfermo esperándole en casa, a su querida hija esperando la cura. Victoria se presionó el estómago.

Tras esa andanza temprana el mareo parece disiparse conforme las horas aunque aún conserva ese asco generalizado así que avanza a la zona de comida junto a todo el bulto de personas para tener algo en el estómago. Aparte de conocer a su círculo debía abrir más canales de amistad, caminó despacio entre las mesas semivacías y de lejos observaba como algunos soldados preferían comenzar la mañana con un entrenamiento utilizando a clones de TerraFormers,  esas cucarachas creadas en la misma U-NASA para que los usuarios no perdieran la práctica y recordaran contra qué se están enfrentando; cosa que lograban recalcar muy bien ya que los pocos que se encontraban en la zona de entrenamiento a esas horas parecían no dominar el miedo a esas criaturas. Victoria pensaba con cierta preocupación que, si le temen aún a los clones, de poco podrían ser útiles a la hora de la verdad. No es que ella no sintiera absolutamente nada contra los gigantes insectos, de hecho, le parecían unas criaturas asquerosas e indeseables, tener que enfrentarse a ello requiere de mucha determinación  pero si tenía que hacerlo por su hija entonces no dudaría en atacar.

Sin mucho más,  alejó la vista de esa zona y se dispuso a analizar a la poca gente que se encontraba ya desayunando, rápidamente una mujer atrapó su mirada y no por el hecho de ser atractiva, ni mucho menos su color de pelo inusual sino por aquella aura amenazadora que surgía desde lo más profundo de su desconocido ser; Victoria, quien tiene experiencia en el asesinato y conoce de cerca lo que es la muerte pudo percatarse que aquella dama con elegante porte era más que solo la cara de fuera, se le veía aquél registro de muertes impresionante para el dichoso ojo entrenado, Victoria analizó por unos segundos si sería buena idea acercarse a esa mujer oscura dado a lo ya mencionado pero al ver que estaba junto a otra chica pelirroja, ambas admirando el espectáculo del entrenamiento, pensó que debía intentar acercarse. Tomo su desayuno sencillo y se sentó  en la misma mesa sin pedir el debido permiso cordial, acomodó sus cubiertos y musitó:

-Hola ¿qué les está pareciendo el entrenamiento de ese grupo? A mi parecer no han perdido el miedo a matar a esas criaturas.

Lange llego con determinación, ningún nervio aflora en su piel y la forma en la que hablaba era un tono amable pero seguro, a ojos de ella misma creía que daba la confianza suficiente para soltar una buena plática y conocer a las misteriosas mujeres frente a ella.

Victoria Lange

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Re: El valor se enseña con el ejemplo [Priv. Alice Crowley, Ekaterina Fleckeri]

Mensaje por Ekaterina Fleckeri el Jue Jul 30, 2015 2:52 am

El marcado repiqueteo de sus tacones contra el suelo de aquel pasillo era como música para sus oídos, como los dulces alaridos de una mala acústica, en verdad quien diseño aquel lugar con tan pésimo gusto, tras soltar un ligero bufido de inconformidad que más parecía un ligero gruñido ante la infraestructura más parecida a una lata metálica con foquitos de navidad, demasiada luz por cierto, chasque los dientes, estaba segura de que la lista de cosas que le repugnaban de aquel lugar era casi infinita –parece que esas malditas drogas funcionan mejor de lo que creí- sonrió para sí misma al denotar como lo que en su momento pudo desencadenar una ira sin medida ahora solo era arrastrada al fondo de su consiente dejando lugar a la molestia que ahora reinaba en su cabeza.

un traspié detrás de ella seguido de una exclamación algo poco masculina le hizo recordar la razón principal por la que estaba cabreada, o al menos intentaba estarlo –estúpidos tranquilizantes, lo que daría por quebrarle las piernas en estos momentos …sería tan …delicioso- el ambiente pareció congelarse unos instantes mientras una sonrisa escalofriante amenazaba con aparecer en sus labios antes de que su tren de pensamiento fuese frenado repentinamente por un punzante dolor en las cienes por lo que solo se limitó a sonreír ligeramente ocultando sus gélidos ojos con su cabello y acomodando su boina apropiadamente –Novato… así que la escoria por fin termino de agonizar y ahora eres mi nuevo costal de boxeo? - ignoro el dolor creciente en su cien consiente de que aquella satisfacción por molestar a su nuevo juguete era la causa, sin embargo oírle trastabillar mientras dejaba escuchar un casi inaudible gemido de temor solo le incentivaba a continuar atormentándolo, aquel lugar estaba resultando ser más entretenido de lo que en un principio llego a pensar, no era como su antiguo ¨hogar¨ pero podía hacer algunas mejoras, empezando por el color de las paredes algo de delicioso escarlata no estaría mal.

Una punzada aún más fuerte recorrió esta vez desde su cabeza hasta sus tobillos y muñecas por lo que solo se limitó a sonreír y seguir caminando por aquellos estúpidos pasillos y oficinas, podía recordar perfectamente de donde venía y hacia donde se dirigía, memorizar la distribución de aquel recinto de la u-nasa era algo sumamente sencillo para ella por lo que llegar a la cafetería de aquel lugar era simplemente carne trozada, tomaron un último cruce antes de detenerse brevemente frente a una doble puerta tras la cual podía distinguirse el sonido de movimiento gracias a sus sensibles oídos , un jadeo seguido por un apresurado intento de abrir la puerta de aquel lugar por parte de su nueva niñera no hizo más que alimentar su deseo de asesinar a sus altos mandos por interferir en su rutina diaria, sus alimentos debían haber llegado a su habitación tras su pre-entrenamiento matutino, sin embargo, se había visto en la necesidad de salir por ellos a la cafetería principal.

-Bueno es algo nuevo, pensé que aquellos ancianos pondrían más trabas al momento de permitirme salir de aquella ostentosa celda…- avanzo por la puerta recién abierta por su esclavo personal, ignorando por completo a cualquier rata de laboratorio que se encontrar en su camino, enormes pantallas en el lugar y una inmensa ventana blindada permitían apreciar los primeros combates de entrenamiento del día , no tardo ni cinco segundo antes de voltear y dejar de ver aquellos ridículos intentos por sobrevivir de los actuales usuarios de la sala de entrenamientos.

Tomo asiento en una de las mesas céntricas con mejor vista del campo de batalla, cruzando las piernas apropiadamente mientras recargaba uno de sus codos en la mesa y la cabeza en la mano correspondiente. Al menos podría disfrutar de algo de comedia y entretenimiento, miro con diversión a aquel chico junto a ella quien le había acompañado todo el camino hasta aquel lugar tras salir de su habitación, quizás tiempo atrás hubiera sido indiferente a su presencia sin embargo ahora solo las palabras de su amado entrenador llegaban a su cabeza – simples presas cuyo propósito es complacer tu sed de sangre – susurro para sí misma antes de arrebatarle a gran velocidad la carpeta que utilizaba como escudo entre los dos, se detuvo unos instantes para apreciar el pánico en sus ojos antes de hojear aquel montón de papeles – Si me miras demasiado me entraran ganas de hacerlo- dejo ver un ligero sonrojo y una voz suave, deleitándose con aquel pase de saliva y el rojo en el rostro de su nueva niñera – ya sabes….. De arrancarte los ojos – ahogo una gutural risa preservando su porte frio ante la reacción de su juguete, tan predecible, sus piernas temblaban con el deseo de salir corriendo al menos seguía en su lugar algo de mérito tiene.

Regreso su atención a la carpeta, la mayoría del contenido datos médicos, niveles de anestésicos, rutina de ejercicios, alimentación, entrenamientos , era divertido ver cuánto creían saber aquellos ancianos de sí misma, si aquel lugar no fuera algo nuevo para ella se hubiera revelado tiempo atrás, por lo que chasqueo la lengua, además le proporcionaban juguetes para romper, que mejor que eso, entrecerró los ojos y regreso la vista a su lectura – Cuanto tiempo más estarás aquí, no veo mi servicio de té en la mesa sabes…- Le dedico una sonrisa al verle salir corriendo dejando una nube de polvo en donde solía estar, ya se encargaría de entrenarle apropiadamente y lo disfrutaría bastante, el sonido del raspar de una silla al ser movida a su costado le hizo detenerse de su lectura, por lo general nadie parecía ser lo suficientemente idiota (valiente) como para hozar perturbar su paz sin embargo borro aquellos pensamientos al distinguir aquella bandera en la pechera de la chica de rojizos cabellos –Crowley –Saludo en reconocimiento sonriendo ante una de las pocas personas que tolera de aquel lugar recargándose nuevamente en su mano con el codo sobre la mesa, dispuesta a escuchar las ocurrencias de aquella pelirroja que por alguna razón le recordaba a alguien que no conseguía reconocer en su cabeza, su te llegaría tiempo después servido apropiadamente por su mascota a quien premiaría pasando se gélida mano por su cuello y mejilla en una caricia antes de pedirle ¨amablemente¨ entiéndase ordenarle traerle sus alimentos volviendo a su conversación unilateral con la pelirroja y bebiendo de aquel suave te de jazmín apropiadamente endulzado, ese novato era bueno en ciertas cosas.

Unos pasos acercándose y halando la única silla sobrante en la mesa la puso en alerta, parecía que los idiotas abundaban últimamente, aunque aquella mujer parecía fuerte e inteligente incluso de su tipo, la fulmino con la mirada en advertencia pero sus palabras no hicieron más que complacerla, por lo cual le dio el beneficio de la duda y siguió tomando su te disfrutando del cómico espectáculo en las pantallas sorprendiéndose al responder por propia voluntad propia a aquel intento por comenzar una conversación – Los insectos siempre tendrán miedo a la bota, la presa siempre temerá al cazador, el débil muere esa es la única verdad querida – tomo otro ligero sorbo de té ojeando sin mirar la carpeta en sus piernas.

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Re: El valor se enseña con el ejemplo [Priv. Alice Crowley, Ekaterina Fleckeri]

Mensaje por Alice Crowley el Mar Ago 18, 2015 9:17 am

Si había algo que Crowley odiaba era levantarse temprano, en especial ahora que estaban en una misión suicida ¿para que despertar tan rápido a una realidad tan miserable? Alice suele quedarse dormida hasta que alguno de sus compañeros (usualmente Iván) entren a despertarla y esta no fue la excepción. Alice se había levantando echando maldiciones en su lengua natal con los cabellos pelirrojos desordenados por todos lados dando el aspecto de un remolino. Después de lanzar como proyectil la almohada a la cabeza de Iván se dirige al baño para iniciar su rutina matutina, bañarse tranquilamente con agua tibia, cambiarse, peinarse y maquillarse un poco, normalmente llevaba el cabello suelto pero cuando iba a entrenarse se lo amarraba en una coleta, a veces sentía que su cabello era una maldita molestia, siempre se ponía en su camino o le tapaba la vista “lo cortare antes de aterrizar” pensó a mirarse una última vez en el espejo y salir a su cuarto.

Una vez hubo acomodado todo en su cuarto salió para ir al comedor, aunque en realidad no le gustaba estar en ese lugar lleno de gente y peor aun pasando los entrenamientos en un monitor mientras se comía, a Alice no le podía importar menos ver a sus otros “camaradas” sufrir pero le daba un asco tremendo tener que ver como las cucarachas terminaban explotando por la ineptitud de quienes las combatían o por que llegaban a hacerles el suficiente daño como para ver su “sangre” y las entrañas o el asqueroso sonido crujiente que hacían al ser aplastadas, de solo pensarlo a Crowley le daban ganas de vomitar, odiaba ver ese tipo de espectáculos como comida “se supone que la comida es para disfrutar no para torturarnos.” Pensó un tanto afligida pues detestaba la idea de parecer débil ante los demás si llegaba a vomitar. Después de que la pelirroja recogiera sus respectivos alimentos procedió a buscar una mesa en la cual sentarse, en su mayoría abundaban los desconocidos…los cuales seguro más de la mitad seguro que morirían en cuanto pusieran un pie en el planeta rojo “¿Dónde podría sentarme?” pensó con ansiedad hasta que pudo divisar a una compañera suya “Eka…Elek…am ¿Cómo se decía su nombre?...solo le diré Eka su nombre es muy complicado y a ella nunca le pareció molestarle” Alice fue acercándose a la chica de la peculiar cabellera azul claro de un tono casi glaciar, ella siempre se había portado bien con ella así que no tenía nada que temer.

Una vez frente a la mujer de aspecto imponente Crowley se sentó junto a ella y comenzó a comer, no vio razón de pedir permiso de sentarse, después de todo eran camaradas, de hecho a Alice le había dado la impresión de que ni siquiera había notado su presencia, fue hasta que Eka la llamo por su “nombre” que pareció que se percataba de su existencia

-Buenos días Eka-dijo con un tono de respeto pues Alice miraba a Eka como una hermana mayor-Es extraño verte fuera de tu cuarto para desayunar, que bueno que decidiste salir es agradable tener un rostro conocido en este mar de gente- con Eka era fácil hablar, en especial porque ella no decía mucho, quizás le gustaba escuchar lo que los demás decían o simplemente prefería hablar cuando solo era necesario. El desayuno transcurría como de costumbre o así había sido hasta que una mujer se sentó en la misma que las 2 rusas “Maldita sea ojala hubiéramos estado hablando en ruso, así sería más fácil que se sintiera incomoda y se alejara” Alice reconocía a aquella mujer perfectamente era muy buena peleadora siendo su fuerte el uso de sus piernas. Eka fue la primera en responder la pregunta de la mujer, a Crowley le recorrió un escalofrió con la respuesta de su camarada, más esa manera de pensar no le parecía mal en una misión como esta, antes de dar una respuesta Alice le d aun trago a su jugo de naranja

-Muchos están viendo esto como un juego…a las cucarachas que nos encontremos en Marte no les va a explotar la cabeza si están en peligro de muerte…esa va a ser la perdición de la mayoría- Crowley había estado evitando ver la pantalla sin embargo podía reconocer al grupo que estaba entrenando y no solo eso también podía recordar las hasta ahora tácticas ineficaces que habían estado usando –Pero es estúpido no tenerles miedo, el miedo te hace precavido , te mantiene alerta mas no debemos dejar que nos invada- hizo una pausa para comer-Aunque no lo sé comportarse como el depredador como hace Eka también es eficiente, es como si no tuviera miedo nunca-Crowley esta vez se atrevió a ver a la mujer frente a ella, era difícil leer sus verdaderas intenciones pero Alice tenia maso menos una idea “¿Por qué otra razón se nos acercaría esta mujer si no es para proponernos algo? No es como si fuera de las personas más sociales de la tripulación”

-Entonces am…Vicky…perdona si estoy siendo muy directa pero ¿cuál es la verdadera razón de que te sientes con nosotras? Siendo sincera dudo que sea para preguntarnos como va nuestro día…- Crowley intento no sonar grosera pero su acento y su natural forma brusca de hablar quizás no habían ayudado mucho-oh quizás tu asunto no sea exactamente conmigo y con quien quieres hablar es con Eka –hizo a un lado su desayuno pues se encontraba ya satisfecha y se dispuso a escuchar a la pelinegra-Sea como sea no me moveré de aquí me interesa saber lo que tienes que decir-

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Re: El valor se enseña con el ejemplo [Priv. Alice Crowley, Ekaterina Fleckeri]

Mensaje por Victoria Lange el Lun Ago 24, 2015 10:19 am




Algo que relajó a Victoria en primera estancia fue que se hizo entender con el idioma ingles a la perfección, como no sabía la procedencia de las dos damas prefirió utilizar el famoso “idioma universal” para tener una cómoda conversación. A penas ella lanzó la pregunta al aire fue respondida por la intimidante mujer de cabellos azules, sin duda, su comentario era justo como su actitud se proyectaba a los demás; directa, intimidante y con un toque de elegancia puesto sobre la mesa.

En las pantallas se mostraba como esos soldados primerizos se enfrentaban a tres cucarachas fornidas, uno de ellos parecía ser el más bromista del round pues sus movimientos no eran para nada serios; eran burlescos y no dejaba de hacer movimientos corporales exagerados a sabiendas de que el TerraFormar no podría matarle –y éste no se movía pues no reconocía movimientos de pelea- además de intentar ser el valiente del equipo y causar seguridad a los otros dos que si bien uno estaba invadido por el miedo, el último restante se mantenía evadiendo a la criatura. Victoria suspiro ligeramente y su pequeño análisis de los  luchadores en pantalla fue interrumpid por la pelirroja lanzando comentarios certeros acerca del combate actual, Lange se percató de que fue acertado sentarse junto a esas dos mujeres pues aparentaban tener conocimiento en el combate y la estrategia.

-Concuerdo contigo,  me parece interesante saber que existen personas conocedoras de la lucha además de mi – hizo una ligera pausa pues tomó una tacita que venía en la mesa donde se encontraban y empezar a prepararse un café. En todas las mesas existía un pequeño cafetero y tazas justo para ello y no desaprovechó la ocasión ya que ambas féminas se encontraban desayunando y así tendría tiempo de seguir una plática más larga si fuese necesario.

-El miedo sin duda te vuelve precavido pero debes tener cuidado de que éste te domine, de lo contrario te vuelves irracional y cometes acciones entorpecidas por las emociones al igual que tener exceso de seguridad, te deja descubierto ante cualquier ataque sorpresa.

Lange mira de reojo a la mujer de cabellos azules, su porte era inmutable y es como si estuviese analizando las intenciones de la chica de cabellos oscuros con antelación a pesar de que aparentase no prestar atención. Sin duda era intimidante pues no bajaba la guardia en ningún momento y pareciese que está lista para asesinar; para Victoria, era interesante conocer a fondo las historias de aquellas dos mujeres y ver si tendría futuro mantener una relación de amistad o de trabajo a la hora de estar en Marte pues los guerreros que había en la sala eran muy pocos, tras escuchar las últimas palabras de la pelirroja tardó poco en responder no sin antes sonreír ligeramente.

-¿Se me nota mucho en la cara que quiero pediros algo? –Victoria hecha una diminuta risa sin ofensa y coloca los codos en la mesa mientras entrelaza sus dedos- No he venido solo con Eka, me interesa conocer las habilidades de mis futuros compañeros en la sala y dado a que ustedes son las únicas que realmente se ven fuertes quiero invitarles a entrenar esta mañana.

Lange no iba a mostrar todas sus cartas ante la mesa de una sola vez, pero debía ser clara para intentar convencer a las mujeres frente suya, relajó sus manos y tomo su taza de café que estaba por entibiecer un poco, miró a la pelirroja directo a los ojos pues algo le llamó totalmente la atención de ella, el hecho de que conociera su nombre de pila sin siquiera presentarse anteriormente era una alarma para Victoria, una alarma en el sentido de descubrir a profundidad qué tanto sabe de ella y descubrir más intenciones que posiblemente estén ocultas; ante ello, Victoria sabía que el nombre lo pudo oír en una sala de entrenamientos cercana o simplemente haberlo escuchado de otro lado pero ella no era del tipo que dejaba pistas tiradas al aire, en su trabajo aprendió bien del anonimato y el no dejar huella alguna.

-De igual me interesa ver sus posibilidades ante las grandes cucarachas y les reto, amablemente, a demostrar si es verdad que el miedo no existe en sus corazones – observó a Eka - o si el miedo las vuelve irracionales ante un clon inofensivo. – Victoria dirige la mirada ante Alice y toma su taza de café acercándola a sus propios labios para beber - Espero que no sea muy imprudente para ti que sea tan osada en retarles esta mañana pero creo que si usted ha descubierto mi identidad sin siquiera yo mencionar mi nombre, es que sus capacidades sobrepasan mi limite ¿no es así? -

Victoria bebe un sorbo de su taza de café sin desviar la mirada pues quería observar la reacción de la pelirroja al recalcar el punto del anonimato, dejó la puerta abierta para escuchar respuesta y ver si están dispuestas, como último gesto la mujer de cabellos oscuros apunta a las pantallas para intentar dar la idea de que el “reto” era derrotar a esos tres terraformer de los luchadores actuales, intervenir en su combate para mostrar cómo se hace.


LEEME:


dejo la opción de empezar la matazón cuando quieran, en otras palabras, vía libre para hacer lo que quieran mientras no nos matemos entre nosotras o haya over pawa  :sexydance:

Victoria Lange

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Re: El valor se enseña con el ejemplo [Priv. Alice Crowley, Ekaterina Fleckeri]

Mensaje por Ekaterina Fleckeri el Mar Oct 20, 2015 10:05 pm

Detuvo ligeramente sus movimientos ante el interesante intercambio de acentos a su costado, prestando atención a ambas mujeres sin despegar su gélida mirada de aquella pantalla y sobre todo de aquel pobre y mediocre desempeño por parte de los usuarios actuales de la sala de entrenamiento. Dio un muy ligero sorbo a su taza de té alcanzando a percibir perfectamente por debajo de aquel satisfactorio dulzor su dosis de adormecedores matutinos por lo que una ligera sonrisa se alcanzó a atisbar por la comisura de sus labios, se estaba ablando, bien lo sabía, en otros tiempos la sola idea de compartir su tiempo con algún otra escoria viviente a parte de su amado maestro le hubiera desencadenado una creciente psicosis sadista - claro todo debe ser culpa de que la mayor parte del tiempo suelo estar ¨semi-sedada¨- susurro para sus adentro procurando no ser escuchada después de todo aquellos medicamentos no hacían mella en ella aunque le gustaba aparentar que sí, o poderosa auto-sugestión, después de todo tras la operación podía sentir en su sangre la inmunidad de su organismo mosaico ante todo tipo de substancias ajenas a su sistema, incluso los alimentos solían ser una molestia en ocasiones amargándole la única cosa que a sus ojos predadores tenia importancia, se pelea, se gana, se come y se repite ese era su ciclo, entre más sangrienta y cruel fuese la pelea más dulce seria su premio; pero siempre de regreso tras aquellos barrotes, a aquel asqueroso catre, a la oscuridad recordándole su posición, solo siendo un arma, aun ahora esa era su única función. Pudo sentir el sabor asido de la bilis subir por su garganta y la migraña crecer resonando en su cabeza, chasqueo la lengua con molestia empezando a cabrearse dando otro ligero sorbo a su taza como reflejo, tratando de olvidar aquellos viejos tiempos más allá de su psicosis, siempre que pensaba demasiado recordaba cosas estúpidas, sonrisas estúpidas.


Presto nuevamente su atención en aquella discusión, al parecer congeniaban de una manera algo extraña, aquella mujer, Lange, podía sentir, era del tipo de conejillo de indias que entra a estas cosas por una causa meramente emocional, probablemente un familiar y podría apostar que cercano, no que sean pocas las mascotas del Anex1 que no cuenten con esos ideales, más, sin embargo, como ella gran parte paso de prisión a este lugar. Por otro lado Crowley a diferencia de Lange y su aire de profesional, parecía de una forma de ser más apasionada, el tipo de chica que si bien puede ser analítica se basa en sus necesidades básicas para satisfacer su existencia, completamente sincera consigo misma y lo que quiere, completamente complementarias. Se limitó a dedicar frías miradas por el rabillo del ojo de comprensión ante sus palabras sin desconectarse del resto, miedo era un concepto que perdió hace mucho tiempo, transformado en el más puro instinto de supervivencia, después de todo cuantas gentes pueden decir que han asesinado con los dientes mucho antes que con un arma de fuego.


Soltó una risa pura por primera vez en demasiado tiempo tapando su boca con una de sus manos mientras la libreta en sus piernas caía de su regazo al suelo con un golpe seco mientras la mano que la sostenía se posiciona en su estómago tratando de contener aquellos espasmo que por siglos habían estado ausente, todo ante aquella reta tan peculiar y los posteriores halagos a su compañera pelirroja, un flash back golpeo su mente de pronto - ya lo recuerdo, hace tiempo atrás, la pequeña minina enfundada en negro no es así? – Ignorando por completo aquel ambiente a su alrededor capas de cortarse con un cuchillo, acomodo su boina tras ponerse de pie acomodando rápidamente aquella molesta carpeta sobre la mesa, recobrando su semblante y porte tras aquel desliz, su humor pasaba sobrepasaba su cabreo habitual, la había obligado en toda regla a romper su rutina, su hora del té, su hora del almuerzo y ahora aquella interesante proposición, aquello rallaba entre la osadía y la diversión –lo de que el tigre trate de enseñarle al gusano a cazar no es lo mío, pero mi horario esta lo suficiente destrozado como para hacer lo mismo con algunos cráneos- le miro directamente a los ojos con la más profunda y gélida expectación, sonriendo internamente ante la jugarreta que se avecinaba, su lado sádico palpitaba de anticipación, realmente le importaba un comino quien sobreviviera a aquella expedición, incluso si ella moría en aquel planeta del color de la sangre, solo se rectificaría la única verdad en esta realidad, los más fuertes sobreviven, el débil no tiene más que enfrentarse de cara a la extinción.
Acomodo apropiadamente la taza boca abajo sobre su correspondiente plato de porcelana con la cuchara a su costado justo encima de la carpeta de registro, lo mejor sería desaparecer de aquel lugar antes de que su juguete regresara, culpa suya por llevar 15 segundos de retraso con su desayuno. Dirigió su gélida mirada a aquella poseedora de bellos cabellos carmesí, su color favorito, una de las razones por las que la habrá acogido inconscientemente en su lista de pocas personas que técnicamente le agradan, decidió empezar su recorrido a aquella sala de entrenamiento sin esperar una respuesta, después de todo solo eran la excusa perfecta para dañar a aquellos mediocres en el proceso de destrozar a aquellas aberraciones de carcasa oscura.

Ekaterina Fleckeri

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Re: El valor se enseña con el ejemplo [Priv. Alice Crowley, Ekaterina Fleckeri]

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